Las aduanas de Estados Unidos recaudarán 2,470 millones de dólares del 2020 al 2029 por el cobro de aranceles a las importaciones originarias de México y Canadá, de acuerdo con estimaciones de la administración del gobierno de Donald Trump.

Esos ingresos serían un resultado neto de un balance en el que destacan tres factores: sustitución de importaciones automotrices con producción local, menor recaudación en el sector agropecuario y un mayor cobro de aranceles en la industria automotriz.

Sobre todo tendrán un mayor impacto los ingresos esperados de las tarifas sobre vehículos automotores y autopartes, derivados de la entrada en vigor de Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Debido a las normas de origen automotriz más estrictas y, en particular los nuevos requisitos de contenido de valor laboral, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBO, por su sigla en inglés) proyecta que ciertas importaciones de vehículos automotores y piezas que actualmente se benefician del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) no serían elegibles para un trato favorable en virtud del nuevo acuerdo.

En un análisis vinculado a la ratificación del T-MEC, la CBO hizo un cálculo de este cobro de aranceles, año con año, sin especificar cuánto se recauda actualmente de las importaciones de productos provenientes de México y Canadá.

Aun cuando hay libre comercio en el intercambio de bienes industriales entre los tres países de la región, algunas empresas pagan hoy día un arancel de 2.5% para cruzar automóviles en las aduanas estadounidenses y evitar así cumplir con las reglas de origen del TLCAN.

Aunque aún está pendiente su ratificación en el Senado estadounidense y en el Parlamento de Canadá, el T-MEC mantendrá el libre comercio para los automóviles que cumplan reglas de origen más estrictas, con el objetivo de aumentar el uso de insumos, partes, componentes, mano de obra y servicios de la región.

El T-MEC incrementa el Valor de Contenido Regional (VCR) de 62.5 a 75%, con una nueva metodología. Como parte de ésta, estipula un Valor de Contenido Laboral (VCL) de 40 por ciento. Esto es que 40% del valor del vehículo deberá producirse utilizando salarios, al menos de 16 dólares estadounidenses por hora.

Asimismo, para cumplir con el VCL, podrán obtenerse créditos por hasta 10% por actividades relacionadas con tecnologías de la información, investigación y desarrollo y créditos de hasta 5% por capacidad de fabricación de motores (100,000 unidades), transmisiones (100,000 unidades) y baterías (25,000 unidades).

Además, 70% del acero y el aluminio deberán ser de la región de América del Norte y las siguientes autopartes denominadas “esenciales” deberán cumplir con 75% del VCR en promedio (valor): motores, chasis y body, caja de transmisión, ejes, suspensión, sistema de dirección y baterías.

Debido a ese cambio en la elegibilidad, la CBO proyecta que disminuirán las importaciones libres de impuestos de vehículos y partes a Estados Unidos desde los países socios del T-MEC.

Una parte de esa disminución de las importaciones libres de derechos sería remplazada por la producción nacional, mientras que parte de esa disminución sería remplazada por importaciones sujetas a un trato arancelario menos favorable.

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