El sector privado turístico y el gobierno federal viajan en el mismo barco durante la crisis sanitaria. Aunque no reman al mismo tiempo hay puntos comunes, uno de ellos es lograr que la actividad turística sea considerada como esencial para tener mayor margen de operación e impulsar la reactivación.

Se trata, en principio, de fomentar el turismo doméstico que busca atractivos de naturaleza y cercanos a su lugar de origen. Además, es la única alternativa para hacer frente a los bajos niveles de turismo internacional actuales.

El secretario de Turismo Miguel Torruco, hizo una segunda petición al respecto a sus pares de Economía y Salud la semana pasada.  El presidente del Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), Braulio Arsuaga, abandera ese tema (entre otros) desde hace meses junto con su Alianza nacional emergente por el turismo.

Hace seis días, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) destacó en un comunicado que además de esencial se debe cambiar a un esquema de Empresa segura, en el que se refuercen los protocolos sanitarios establecidos para evitar nuevos contagios y se permita así una efectiva recuperación económica.

Además, el presidente de la Asociación Mexicana de Agencias de Viajes (AMAV), Eduardo Paniagua, informó que este martes envió directamente una carta al Presidente Andrés Manuel López Obrador para solicitar que la actividad turística “sea considerada como actividad prioritaria”.

En la misiva, el empresario aprovechó para pedir que sus afiliados sean considerados en los primeros sitios en la campaña de vacunación contra el virus del Covid-19, por estar en la primera línea de atención a los turistas nacionales y extranjeros.

Sin embargo, ninguno de ellos ha tenido respuesta alguna y la crisis se agudiza.

Se volverá a viajar

El presidente de la Asociación para la Cultura y el Turismo en América Latina (ACTUAL), Armando Bojórquez, tiene la certeza de que al despertar de la “pesadilla” generada por la pandemia, la gente volverá a viajar y destacará el respeto a la naturaleza, a las comunidades receptoras y a toda manifestación de vida indígena, rural o agropecuaria.

“Seguiremos viendo nuevos y renovados nichos de mercado como el turismo de la tercera edad, el turismo médico, las estancias prolongadas derivadas del teletrabajo y movimientos migratorios de ciudades modernas y sobrepobladas, hacia localidades más armónicas con la naturaleza. Eso sí, con mejores telecomunicaciones, pero de este nuevo futuro solo participaremos o participarán la mitad o un poco más de los empresarios y trabajadores que hoy viven del turismo”, comentó en entrevista.

Lo anterior está latente porque las ayudas federales no llegan al sector turístico.

Un reconocido empresario (que pidió no ser mencionado para evitar complicaciones), señaló vía telefónica: Qué momento tan duro. No hay apoyo del gobierno, ni en diferimientos o reducción de impuestos, en aportaciones parciales temporales a los salarios de los trabajadores o apoyos financieros directos. Sólo un “gran programa” de créditos a tasas impagables. Ahora nos dicen que habrá becarios precaristas e impreparados que puede que no tengan ningún futuro en el turismo, porque el turismo no tiene apoyos.

alejandro.delarosa@eleconomista.mx