Petróleos Mexicanos (Pemex) presentó a la Oficina de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio de Estados Unidos una propuesta para arrancar a más tardar en el primer trimestre del año la importación de 100,000 barriles diarios de crudo ligero y condensados del vecino del norte.

Ello se realizará bajo un esquema de intercambio cuya fecha de arranque aún no se ha definido; la estatal mexicana iniciaría un intercambio de poco más de 4% de su producción de crudos pesados mexicanos para recibir el mismo volumen, pero de petróleo ligero y condensados, informó Pemex.

Lo anterior, con el propósito de mezclarlos con el petróleo mexicano y mejorar así el proceso en las refinerías de Salamanca, Tula y Salina Cruz, las cuales tienen configuración cracking o compleja de crackeo catalítico y proceso de gases, a cambio de la exportación de crudos mexicanos pesados para ser procesados en las refinerías estadounidenses de alta conversión coking, que son más modernas y eliminan la producción de residuos.

El acuerdo permitiría maximizar el margen de refinación, con base en la configuración de las refinerías de cada país , indicó Pemex.

Según la estatal mexicana, el beneficio principal para México sería lograr una mayor producción de gasolina y diésel con una menor producción de combustóleo y de petrolíferos de alto contenido de azufre.

El intercambio, según la propia estatal, se dará en volumen, sin importar que el crudo ligero que se importará -que en México equivale al tipo Istmo, con una densidad de 33.6 grados según la nomenclatura del American Petroleum Institute (API) y 1.3% de contenido de azufre- se haya cotizado en 48.5 dólares por barril, mientras que el volumen equivalente que se enviará al vecino del norte sea de tipo pesado -que en México equivale al tipo Maya, con una mayor densidad que desciende hasta los 22 grados API y 3.3% de contenido de azufre-, con un precio actual menor, de 44.62 dólares por barril.