El Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) adjudicó el viernes pasado al consorcio español-mexicano formado por Construcciones Urales, Gami Ingeniería e Instalaciones y Azvi la construcción del Tramo 3 del Tren Maya y cuatro horas después Grupo Caabsa manifestó su desacuerdo por el resultado de ese concurso, el primero en conocerse públicamente relacionado con el proyecto.

Dicho tramo implica una extensión de 172 km (de la estación de Calkiní, ubicada en Campeche, a la estación de Izamal, en Yucatán) e implicará recursos públicos por 10,192.9 millones de pesos, el monto de la propuesta económica elegida.

La licitación, de carácter internacional, incluye la elaboración del proyecto ejecutivo, suministro de materiales y construcción de plataforma y vía del Tren Maya y, de acuerdo con el calendario de actividades, el contrato deberá ser firmado el próximo 25 de mayo.

En un comunicado, el Fonatur informó ese día que la propuesta presentada por el consorcio ganador cumplió con los criterios formales y de elegibilidad establecidos en el pliego de bases. Además, en criterios de cualificación, se atendieron los requerimientos legales-administrativos y cuenta con capacidad, experiencia técnica y financiera requeridas. “En cuanto a los criterios técnicos, este consorcio se situó como la mejor oferta técnica en los rubros: calidad de obra, capacidad del licitante, experiencia y especialidad del licitante, cumplimiento de contratos y contenido nacional y mano de obra. El ganador obtuvo 95.09 puntos como suma en ambos criterios”, se explicó.

El desacuerdo de Caabsa

El Grupo Caabsa, creado en 1979 por los hermanos Luis y Mauricio Amodio Herrera, junto con otros socios, participó en las tres licitaciones del Tren Maya relacionadas con obra pública. En las dos primeras lo hizo en consorcio con las mismas empresas (sus filiales de constructora e infraestructura y Track SPEQ y Construcciones y Maquinarias SEF).

Para el tercero, la apuesta la hizo en asociación con Comsa Infraestructuras (filial de un grupo español con amplia experiencia en el sector ferroviario), Grupo Constructor Diamante y Prefabricados y Transportes PRET. Este grupo presentó la oferta económica más baja de las 16 que recibió el Fonatur: 9,765.6 millones de pesos.

Al no tener éxito en ningún concurso, la tarde del viernes su equipo de comunicación difundió un comunicado en el que manifestó el desacuerdo por el fallo.

“El consorcio, cuya experiencia conjunta y solvencia técnica ha sido acreditada por más de 50 años en distintas obras de construcción e infraestructura ferroviaria, no comparte el resultado de la evaluación técnica realizada”.

Sin embargo, no se precisó si emprenderá alguna acción legal al respecto, para lo cual cuenta con un periodo de seis días hábiles, a partir del día del fallo.

La participación del consorcio de Caabsa quedó truncada en la licitación al no reunir el puntaje mínimo en su evaluación técnica (37.50), al sumar 35.02 puntos. El acta de fallo refiere que el apartado de calidad de obra obtuvo 10.10 puntos (mientras que el puntaje más alto fue del 17.60 puntos), en el relacionado con capacidad de obra lograron 9.62 puntos y en experiencia de obra 7.30 puntos.

Pese al resultado, se fijó una posición: Caabsa y las empresas que lo acompañan en este concurso, reiteran que actuarán con estricto apego al estado de derecho buscando siempre sumarse a todos aquellos proyectos que, como el Tren Maya, buscan impulsar el desarrollo de México.

El consorcio ganador

• La empresa que lidera el consorcio para cumplir con los temas de contenido nacional, Construcciones Urales, es una filial mexicana del grupo español Azvi, que también tiene presencia directa y cuenta con experiencia en diversas áreas del sector ferroviario, y entre sus contratos está el relacionado con el tramo IV del Tren Interurbano México-Toluca (donde forma parte del grupo encabezado por CAF).

• Por su parte, Gami Ingeniería e Instalaciones, es filial del mexicano Grupo Indi, que entre sus proyectos adjudicados estuvo el relacionado con la instalación de los pilotes para la torre de control, el edificio terminal y el centro de transporte intermodal del cancelado aeropuerto de Texcoco. Además, ganó el contrato para la construcción de los tramos 15 y 16 del distribuidor vial elevado San Antonio en el 2005 (parte de los segundos pisos).

alejandro.delarosa@eleconomista.mx