Brasil impuso una restricción a la importación de vehículos terminados de cualquier país del mundo, una medida que afectará marcadamente a México, que se ubica como el tercer proveedor automotriz en esa nación sudamericana, superado sólo por Argentina y Corea del Sur.

En el 2010, México exportó al mercado carioca 79,714 automóviles por un valor de aduana de US1,327 millones, registrando un alza anualizada de 79.1 por ciento.

La nueva restricción, en vigor desde el martes, elimina la licencia automática para la importación de automóviles, con lo que las autoridades aduaneras tienen hasta 60 días para autorizar el ingreso de las unidades.

Brasil representa el segundo mayor destino de los automóviles mexicanos, atrás de Estados Unidos y luego de que el mercado brasileño desplazara en el 2010 a Alemania del segundo puesto. Entre abril del 2010 y el mismo mes del 2011, el promedio diario de las importaciones brasileñas de automóviles creció 55.7 por ciento. En el acumulado entre enero y abril del presente año, frente a igual periodo del 2010, el aumento fue de 80.3 por ciento.

NIEGAN REPRESALIAS CONTRA ARGENTINA

Fernando Pimentel, ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil, negó que se trate de una represalia para Argentina, aunque la medida entró en vigor un día después de una carta enviada por el Ministro al gobierno argentino para expresar su preocupación por una acción semejante que este impuso contra productos brasileños.

A través del Acuerdo de Complementación Económica número 55 (ACE 55), los automóviles comercializados entre México y Brasil no pagan aranceles desde el 2007, luego de darse un periodo de transición de cinco años para llegar a esa liberalización.

En el 2010, el mercado brasileño importó automóviles por más de 8,500 millones de dólares. Las compras originarias de Argentina fueron por 3,740 millones y las de Corea del Sur por 1,810 millones.

EXISTEN ACUERDOS ESTRATÉGICOS CON MÉXICO

En noviembre pasado, México y Brasil acordaron iniciar negociaciones de un Acuerdo Estratégico de Integración Económica, que incluiría comercio de bienes, servicios, inversión, compras de gobierno y propiedad intelectual, entre otras disciplinas.

Pero esa iniciativa ha generado oposición por parte de diversos sectores en México, destacando el argumento de la existencia de barreras no arancelarias en Brasil que impiden el acceso real a su mercado.

Los gobiernos de México y Brasil pospusieron las dos primeras rondas de negociaciones de un TLC bilateral previstas para febrero y abril, sin aclarar hasta ahora el motivo.

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