BP está cancelando planes para invertir en una refinería en China, dijeron tres fuentes con conocimientos directo, en lo que es el cuarto proyecto paralizado en los últimos meses por una ralentización en el crecimiento de la segunda mayor economía del mundo.

El consumo de combustible de China subió en el 2013 al ritmo más lento en más de 20 años, en el cierre de una década de crecimiento acelerado en la demanda que impulsó a los precios globales del petróleo a más de 100 dólares por barril (dpb) e hizo que el acceso al restringido mercado minorista de China fuera un anhelo para petroleras internacionales.

Mientras el mercado de combustibles se enfriaba, la construcción de refinerías nuevas continuaba sin menguar, lo que produjo un exceso de capacidad que dañó los márgenes de ganancias y llevó a un incremento acelerado en las exportaciones chinas de combustible en el 2013.

"Hay crecientes preocupaciones de una mercado chino con un superávit de suministro, entonces BP está tomando sus precauciones", dijo un ejecutivo de la industria petrolera quien habló bajo anonimato bajo el argumento de que no estaba autorizado por su compañía para hablar con los medios.

BP está desmantelando un equipo de por lo menos 20 personas en Pekín que tenía la tarea de estudiar la factibilidad de tomar una participación en una refinería en la ciudad costera de Qinzhou en el sur del país, dijeron las fuentes.

El equipo está siendo reasignado después de trabajar dos años en el proyecto para invertir en la planta de 200,000 barriles por día, operada por la segunda mayor firma refinera de China, la estatal PetroChina

PetroChina está actualmente en un proceso de mejoramiento de la planta para que pueda procesar una variedad más amplia de crudos. La construcción de la planta costó 2,500 millones de dólares y comenzó a operar a fines del 2010.

Portavoces de BP y de PetroChina se excusaron de hacer comentarios.

PetroChina dijo en un reporte este mes que postergó el arranque de dos nuevas refinerías -una asociación conjunta de 400,000 bpd con Venezuela y una planta de 200,000-bpd de una potencial alianza con Saudi Aramco- y postergó la expansión de otra ante la amenaza de sobrecapacidad ante un lento crecimiento de la demanda de crudo.

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