Los aranceles que el gobierno de Estados Unidos plantea imponer a diferentes productos procedentes de otros países quitaría el atractivo a la reforma fiscal que tanto impulsó Donald Trump y que entró en vigor a inicios de este año.

Gabriel Casillas, presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), explicó que con la implementación de estos aranceles los precios de los insumos aumentarían para las empresas de Estados Unidos.

“Por un lado estás liberando recursos a las empresas con la rebaja de impuestos, pero, por el otro, le vas a elevar el costo de sus insumos con los aranceles, es decir, lo que las compañías no van a pagar de impuestos puede que lo gasten en insumos más caros”, refirió.

El presidente Trump impulsó desde campaña una reforma fiscal en la cual el mayor atractivo fue la rebaja del Impuesto sobre la Renta (ISR) corporativo de 35 a 21%, con lo cual pretende atraer una mayor flujo de inversión y, como consecuencia, crear mayores empleos que impulsen la economía estadounidense.

Sin embargo, el 31 de mayo pasado anunció la decisión de imponer aranceles a las importaciones de aluminio y acero provenientes de México, la Unión Europea y Canadá. En este sentido, desde el primer minuto de junio Estados Unidos somete a estos países a un arancel de 25% en sus ventas de acero y 10% a las de aluminio.

Además, el presidente republicano amenazó a China con imponer un arancel de 10% a una listoría variada productos, con lo cual se afectarían 200,000 millones de dólares en importaciones.

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