El alza en los precios administrados y tarifas públicas que se presentó desde el primer día de julio y que persistirá en agosto es un factor de contaminación incluso para otros precios, concuerdan analistas de HR Ratings, Goldman Sachs (GS) y Finamex Casa de Bolsa.

Desde la primera quincena de julio el alza en el precio de tarifas eléctricas, el aumento de la gasolina de bajo y alto octanajes y la normalización del cobro de tarifas por el servicio de transporte público en la Ciudad de México aportaron una tercera parte de la presión inflacionaria de la primera parte de julio, explicó el analista para América Latina de GS, Alberto Ramos.

Y, al haberse anunciado ya un nuevo aumento en el precio de las gasolinas en agosto, se puede anticipar que habrá impactos indirectos en costos de transporte, entre otros, además de considerar que la mayoría de las mercancías en este país se transporta por carretera , comentó aparte el director de Estrategia de Mercados en Finamex Casa de Bolsa, Guillermo Aboumrad.

El impacto de estos servicios en la inflación general es tan relevante que favoreció la histórica tendencia a la baja que se mantuvo en el 2015 y la primera parte de este año, comentó aparte el economista en jefe de HR Ratings, Félix Boni.

Resultado de su peso en la medición del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), argumentó, pues tanto el transporte público como los precios y tarifas públicas están identificados como los servicios de mayor uso entre los mexicanos, lo que en términos del Inegi se identifica como un factor de alta incidencia en la inflación.

Sólo en la primera quincena de julio el INPC alcanzó un registro anual de 2.72%, que significó la tercera aceleración quincenal anualizada consecutiva desde mayo.

El dato mensual del INPC que incluirá estas primeras alzas de los precios de electricidad y gasolina se divulgará la semana entrante, el martes 9 de agosto.

Electricidad para arriba

El pasado año y medio los precios de la electricidad y gasolina tuvieron un efecto positivo en la medición general del INPC por su baja consistente, atribuida por el propio presidente de México, Enrique Peña Nieto, al impacto de la reforma energética.

El alza, justificada a fines de junio por el entonces director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Enrique Ochoa, es resultado del aumento en el precio del gas natural y el combustóleo, principales insumos para la generación de energía del país.

En ese momento el mismo funcionario de la CFE, hoy presidente del PRI, aseguró que el alza, de 2 y 5% en las tarifas eléctricas del mes de julio, no afectaría a los 35 millones de usuarios de bajo consumo, de un universo de 40 millones.

La Comisión ya anunció que para agosto habrá una segunda alza, que será de entre 5.2 y 7.5%, respecto de las tarifas del mismo mes del año pasado.

No obstante la diferenciación, el alza de julio en las tarifas eléctricas sí presionó a la inflación general, por la baja base estadística de comparación, ya que la variación del mismo periodo del año anterior había sido negativa.

También por efecto cambiario

El economista de Goldman Sachs matiza además que las alzas en precios de gasolinas y tarifas eléctricas en México, efectivas desde el primer día de julio, incorporan también el efecto de un peso depreciado.

Y en conjunto, la política de precios administrados junto con la depreciación cambiaria serán un dique difícil de rodear para la medición inflacionaria de precios de energéticos, comentó.

El propio gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, ha explicado que México tardó 15 meses en reflejar en los costos de energéticos la caída de los precios internacionales del petróleo por el proceso de transición en la política de precios de energéticos y de gasolina, hacia un precio de mercado . Precio de mercado que, presumiblemente, entrará en funciones el año entrante.

La presión anticipada para la inflación no ha motivado un cambio en las expectativas del mercado que, de acuerdo con FocusEconomics; mantienen la previsión de inflación en 3.2%, que es la misma variación estimada desde hace tres meses.

ymorales@eleconomista.com.mx