El drama del techo de la deuda de Estados Unidos está de vuelta.

El presidente Joe Biden está a punto de enfrentarse a un antiguo problema en Estados Unidos (EU): el gobierno federal se está quedando sin dinero y los republicanos insisten en que permitirán un incumplimiento de la deuda a menos que Biden abandone el proyecto de ley de gastos de 3.5 billones que es la pieza central de su agenda nacional.

Los demócratas tratarán de obligar a los republicanos a unirse a ellos para atender una deuda nacional que ha superado los 28 billones de dólares (y que es el límite de endeudamiento establecido para este año). Pero los legisladores están enfrascados.

Nadie duda de que las consecuencias del incumplimiento serían graves. “No elevar el límite de la deuda produciría una catástrofe económica generalizada”, advirtió la semana pasada la secretaria del Tesoro, Janet Yellen.

El gobierno de Estados Unidos se acerca a su límite de tiempo para ampliar su techo de endeudamiento y así evitar caer en una parálisis operativa, pero los legisladores no se ponen de acuerdo.

Sin embargo, la jefa de los demócratas en el Congreso, Nancy Pelosi, se comprometió el jueves a que se aprobará una nueva ley presupuestal antes del  próximo 30 de septiembre para evitar que el gobierno federal caiga en default.

Para seguir funcionando a partir del 1 de octubre, el gobierno de Estados Unidos necesita autorización de ampliación del techo de la deuda por parte del Legislativo.

El tiempo apremia porque el Departamento del Tesoro estima que el país llegaría a su límite de deuda a finales de octubre debido a que este año se realizó un gasto mayor por las medidas implementadas para apuntalar la economía a raíz de la pandemia de Covid-19.

Los demócratas controlan ambas cámaras del Congreso, pero a pesar de eso, necesitan algunos votos de la oposición para aprobar un texto de ley de presupuesto antes de fin de este mes, que marca el cierre del año fiscal de EU.

El techo de la deuda, establecido en un monto de 28.8 billones de dólares, es la cantidad a partir de la cual el gobierno ya no puede emitir nuevos papeles para financiarse, lo que le impediría pagar sus deudas.

La actividad del Tesoro emitiendo deuda ha sido frenética en los últimos meses.