En abril del 2009, todavía con la crisis financiera global, el mundo enfrentó la pandemia por la influenza AH1N1. Las medidas que se tomaron para combatir el virus —similares a las de este año, como suspender clases, eventos masivos, así como cerrar ciertos espacios públicos— generaron pérdidas en la economía mexicana, por lo cual la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), decidió dar estímulos fiscales a los contribuyentes.

Se anunciaron medidas fiscales y financieras para apoyar a los sectores más perjudicados y garantizar condiciones favorables para apuntalar la actividad económica, las cuales sumaron alrededor de 17,400 millones de pesos.

Entre las medidas que se tomaron fue otorgar un descuento de 20% de las cuotas patronales al IMSS, correspondientes a los seguros de riesgos de trabajo, enfermedades y maternidad, invalidez y vida, así como de guarderías y prestaciones sociales, las cuales se limitaron a un máximo de 35,000 pesos por empresa durante el bimestre con el fin de que las principales beneficiarias fueran las pymes y, así, proteger el empleo.

Respecto a las medidas fiscales para sectores específicos, a la hotelería, restaurantes y esparcimiento se buscó dar alivio adicional a través de los impuestos específicos que se les cobran; sin embargo, estos dependen de los gobiernos estatales, por lo cual el gobierno compensó 25% de la pérdida de ingresos a las exenciones que los gobiernos estatales otorgaran a las empresas.

En el caso del sector de la aviación, se otorgó 50% de descuento a los derechos por los Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano en un periodo de tres meses, mientras que para los cruceros, se eximió a las embarcaciones dedicadas al turismo 50% del pago de derecho por los servicios que presta la capitanía de puerto y el derecho por el servicio migratorio.

Por su parte, el SAT dió una prórroga a las personas físicas para que presentar su declaración anual hasta el 1 de junio de aquel año.

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