Los precios del petróleo promediarán 56 dólares por barril en el 2021, que es más de un tercio arriba del registro que alcanzaron en el 2020, estimaron economistas del Banco Mundial.

Los expertos del organismo proyectan que este precio se fortalecerá aún más para el año entrante, a medida que la demanda aumente gradualmente en reflejo de la recuperación, lo que podría llevarle a cotizar en 60 dólares por barril.

De acuerdo con una investigación de expertos del organismo, incluida en el reporte bimestral del organismo “Panorama de Mercados de Commodities”, esta velocidad de recuperación excede cualquier otro episodio, sin embargo es insuficiente para alcanzar el nivel observado en enero del 2020, cuando  el barril cotizaba en 64 dólares.

De acuerdo con el documento, esta recuperación del precio ha tenido impacto en los combustibles para el transporte, siendo la gasolina la más afectada.

Destacaron que a nivel general, los precios registran aumentos resultado de la recuperación mundial, la mejora en las perspectivas de crecimiento y los factores de oferta específicos de materias primas como el petróleo crudo, el cobre y productos alimenticios.

Acotaron que en específico, estos pronósticos tienen al menos tres riesgos a la baja.

“Un mayor deterioro de la demanda de petróleo, que podría responder a un nuevo brote de Covid-19, podría ejercer una presión adicional considerable sobre el acuerdo de producción de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus socios”.

Un segundo riesgo sería la finalización del acuerdo y un aumento repentino de la producción mundial podrían hacer que los precios del petróleo fueran sustancialmente más bajos de lo esperado actualmente.

Y un tercero, es la recuperación más rápida de lo esperado en la producción estadounidense que también presionaría a los productores de la OPEP.

Una recuperación volátil

Por ahora subrayan que los precios del petróleo crudo han experimentado la recuperación más rápida tras el colapso de precios registrado el año pasado.

Refirieron que alcanzaron un máximo de 70 dólares por barril a mediados de marzo, antes de volver a caer a 64 dólares por tonel en la primera quincena de abril.

Esta recuperación se produjo a pesar de que la demanda de petróleo se mantuvo 5% debajo de su nivel pre pandemia, (en el 2019), y “se ha visto impulsada en gran medida por recortes de producción acordados entre la OPEP”.

En el análisis, destacaron que “los precios también se han visto impulsados por la mejora de las perspectivas económicas así como por la aprobación de la ley de estímulo fiscal de Estados Unidos”.

Los precios del gas natural también registraron un aumento, principalmente en respuesta al frío en los grandes mercados como son Estados Unidos y Japón.

Impacto inflacionario matizado

Esta recuperación de los precios de energéticos no ha tenido una repercusión importante en la inflación mundial, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Información actualizada al mes de febrero de la OCDE, muestra que los precios de energéticos registraron una fluctuación negativa de 0.1% en ese mes, para el promedio de los 37 países miembros.

El caso México

Información del Inegi muestra que en marzo, el precio de la gasolina casi triplicó la variación del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), que fue de 4.67 por ciento.

En el desagregado se observa que el precio de la gasolina de alto octanaje, la llamada Premium, alcanzó una variación anual de 11.40 por ciento.

En el mismo periodo para la gasolina de bajo octanaje, que esta semana mantuvo el subsidio del gobierno, presenta una fluctuación anual de 11.10 por ciento.

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