Si las autoridades mexicanas no consiguen revertir la desaceleración de la economía, el Plan de Negocios de Pemex podría generar un impacto fiscal mayor, advirtieron estrategas para América Latina del Instituto Internacional de Finanzas (IIF).

Lo anterior, de acuerdo con un análisis divulgado entre sus clientes, que son instituciones financieras de operación mundial, como los grandes fondos de inversión, calificadoras y bancos de inversión, el plan del gobierno supone recapitalizar a la petrolera con recursos públicos y recortarle impuestos para liberarle también recursos propios.

Sin embargo, matizan que estas medidas acotarán el espacio en las finanzas públicas, al ingresar menos recursos que no captarán de la petrolera, y que les representa una erogación. Esta operación podría ser compensada parcialmente si propician que Pemex consiga ser más rentable, pero esta rentabilidad no se verá en menos de dos años. En el análisis, dirigido por el economista para la región Martín Castellano, indican que el escenario representa un reto importante si persisten los riesgos de que siga profundizándose la desaceleración económica.

“Los próximos dos años, el balance fiscal de Pemex será negativo. El impacto financiero de la recapitalización de la petrolera, así como de su mejor desempeño se volverá moderadamente positivo en un mediano plazo”.

Antes de registrar ganancias, “Pemex podría mantenerse como un generador de gasto, lo que aumentará la presión sobre las cuentas fiscales”.

En el análisis, enfatizan que el compromiso del gobierno para mejorar su balance público para el año entrante, de 0.4 puntos porcentuales del PIB, requerirá un ajuste fiscal considerable, lo que se anticipa difícil si persiste la desaceleración.

Consolidación a destiempo

Reconocen el esfuerzo de consolidación fiscal pero observan que en un escenario económico negativo no sería manejable, pues sin duda “limitará los planes para aumentar gasto social e inversión”.

“El plan fiscal para rentabilizar Pemex tiene un costo fiscal no despreciable en el corto plazo (...) El pronóstico que tiene el gobierno para la recuperación de la producción está en el rango superior de lo que ha logrado en el pasado el mismo Pemex. Quizá si matizan ese objetivo, (una producción de 324,300 barriles diarios en el año 2024) se pueda considerar un menor ajuste fiscal”, refirieron.

El análisis llega un día después de que la calificadora  Fitch advirtió que la desaceleración de la economía mexicana pone en riesgo el cumplimiento del objetivo de un superávit fiscal este año y el próximo.

Fitch concuerda

En el análisis, la agencia precisó que la desaceleración económica por la que transita México dificultará que el gobierno cumpla con el objetivo de un superávit primario de 1% para este año.

“El paquete de medidas para impulsar la actividad económica que presentaron las autoridades, que incluye utilizar una parte del Fondo de Estabilización de los Ingresos Públicos para compensar el debilitamiento de los ingresos públicos, no será suficiente para alcanzar el objetivo de superávit primario”, expusieron.

Esto reduce el margen de maniobra que tiene México para aplicar una política contracíclica suficiente para que al mismo tiempo se estimule a la economía en el segundo semestre, y se mantenga la “estricta disciplina fiscal”.

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