El primer Paquete Económico que entregará la administración de Andrés Manuel López Obrador será uno de los que tengan menor margen de maniobra, debido a los incrementos que se tendrán en los gastos ineludibles como pensiones y el servicio financiero de la deuda, además de tener menores ingresos ante un menor crecimiento económico, coincidieron expertos.

Héctor Villarreal, director general del Centro de Investigación Económica Presupuestaria (CIEP), explicó que para el 2020 estiman que el gasto público represente 23.5% del Producto Interno Bruto (PIB), alrededor de 6.11 billones de pesos, mientras que los ingresos sean de 21.5% del PIB, 5.59 billones de pesos.

“El faltante, que son 2 puntos del PIB, sería cubierto con endeudamiento presupuestario (...) El margen de maniobra es muy chiquito. El gasto no comprometido por ley difícilmente rebasa 4% del PIB”, aseguró el directivo del CIEP.

Si bien en la Comisión de presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados están previendo un gasto mayor de 6.2 billones de pesos, que representaría 24% del PIB, “para nosotros el problema es con qué ingresos sostendrás esa diferencia que tenemos de 0.5 puntos del PIB. Es algo en lo que vamos a estar muy pendientes”, advirtió.

De acuerdo con las estimaciones del CIEP, la mayoría de los gastos son casi irreductibles. Lo que se destinará al pago de pensiones, a los ramos autónomos, paraestatales y aportaciones representa 12% del PIB, 3.12 billones de pesos, mientras que 7% se destinará al gasto no programable, como costo financiero de la deuda, participaciones y adeudos fiscales, que suman 1.82 billones de pesos.

En tanto, 4.5% del gasto será para programas prioritarios, gastos federales en salud, educación, seguridad nacional (Guardia Nacional), gastos de operación y sueldos, que juntos representarían 280,800 millones de pesos.

Cálculos positivos

Para Marcelo Delajara, especialista en crecimiento económico y mercado laboral del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), uno de los temas más preocupantes del Paquete Económico 2020 es que se estime la misma depreciación del tipo de cambio que se presentó en el Plan de Negocios de Pemex.

“En este año prevén que el tipo de cambio cierre en 19.50 pesos el dólar; mientras que en el 2020 sea de 20 pesos y en el 2021 en 20.5 pesos, es decir, ven una depreciación muy suave, a pesar de que estamos ante una situación internacional donde hay un riesgo grande de caer en recesión, y de ser así el tipo de cambio se depreciaría más y eso podría influir sobre la estimación de los ingresos petroleros”, refirió.

Con respecto al precio de la mezcla mexicana, dijo que en el plan de Pemex contemplan que el precio del barril de petróleo se recupere de 55 dólares que se tiene programado para el cierre del 2019 a 58 dólares el barril para el cierre del 2020. “Esa trayectoria es el escenario central que tiene el gobierno. El problema es que no le asigna probabilidades a otros escenarios en los que el precio podría caer mucho”.

“Me parece que los comportamientos de esas dos variables están subestimados en el Plan de Negocios de Pemex, y si eso se traslada al Paquete Económico sin un análisis más profundo de escenarios y de probabilidades de ocurrencia, los planes que se hagan estarían muy sujetos a revisión muy pronto”, declaró.

El especialista del CEEY también consideró que el apoyo fiscal a Pemex y una lenta recuperación de la producción petrolera impactará no sólo a los ingresos tributarios, sino también a los petroleros: “Esperaría que en el presupuesto se expongan análisis de escenarios, porque si no es una información poco útil para saber en dónde estamos realmente parados”.

Reducirán metas fiscales

José Luis de la Cruz, director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), planteó que con la limitada recaudación de ingresos para el gobierno federal será complicado enfrentar los gastos comprometidos, el gasto social que quiere hacer y generar un ahorro.

“Es una ecuación difícil de lograr, sobre todo porque está creciendo el gasto en pensiones y el costo financiero de la deuda. Además, tenemos ingresos limitados que no van a poder crecer de manera significativa, aún con un escenario positivo”.

Con este panorama, será necesario que el gobierno suavice sus metas fiscales, pues de no hacerlo podría acabar restringiendo más el desempeño productivo. “Entonces, sin caer en endeudamiento, me parece que es momento de que el superávit ronde 0.5% del PIB, y con ello el gobierno tendría una holgura de cinco décimas del PIB para gastar e invertir”, afirmó.

Delajara coincidió en que, si se mantienen los niveles de austeridad que se impusieron en este año, podría afectar más el lento avance de la economía mexicana. “Al ponerte muy austero en un momento de desaceleración, afectas no sólo la trayectoria de la economía, sino también la de la recaudación, y eso te obliga a ser más austero en el futuro”, dijo.