La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) redujo su pronóstico de crecimiento para México en medio punto porcentual para este y el próximo año, al considerar el impacto en el PIB de la desaceleración mundial y la incertidumbre de los inversionistas por eventos externos y locales.

Para el 2019, anticipa una expansión de 2%, que está lejos de 2.5% que tenía previsto en noviembre; y ubicó el pronóstico para el año entrante en 2.3%, que está lejos de 2.8% estimado por ellos mismos hace cinco meses.

Con la nueva previsión, la OCDE mantiene la onda expansiva de recortes sobre las expectativas del desempeño de la economía tanto del mercado como de organismos internacionales, que inició en enero. Se empareja en el pronóstico del Banco Mundial y se encuentra ligeramente debajo del que trae el Fondo Monetario Internacional (FMI) que considera que es posible crecer este año a una tasa de 2.1 por ciento.

Al divulgar desde la sede del organismo en París su Panorama Económico Intermedio, economistas de la entidad advierten que hay elementos que pueden contrarrestar el panorama bajista en México, como son el alza del salario mínimo y los planes del gobierno para impulsar la inversión en infraestructura pública. De ahí el estimado repunte que podría darse para el año entrante.

No obstante estas expectativas, México navegará en un contexto mundial de menor desempeño, pues los inversionistas se verán afectados por la incertidumbre política, particularmente en Europa, y las tensiones comerciales, sobre todo entre China y Estados Unidos, que son las primeras economías del planeta.

EU y China desaceleran

De acuerdo con sus pronósticos revisados, el desempeño de Estados Unidos será más lento del proyectado en noviembre, cuando esperaban un PIB en crecimiento de 2.7 por ciento. La expectativa ajustada hoy es de una expansión de 2.6 por ciento.

Desde su perspectiva, los incrementos de los aranceles con sus socios sí están generando presión a las empresas y precios. No obstante, encuentran que la solidez del mercado laboral y las condiciones financieras favorables siguen fortaleciendo los ingresos y gasto de los consumidores e inversionistas.

El panorama para China, la segunda economía del mundo, es de una desaceleración controlada, donde el PIB sería de 6.2% este año y 6% en el 2020, tras haber registrado 6.6% en el 2018.

La OCDE mantiene el supuesto de que la demanda interna compensará la pérdida de impulso al comercio exterior. Pero advierte que seguirá reduciéndose el desempeño conforme impacta el deterioro del contexto mundial.

Brexit frena a Europa

En el reporte de la OCDE no hay datos específicos para la Unión Europea en su conjunto, pero sí para la zona euro y las economías más grandes del grupo. Advierte que la incertidumbre por la virtual salida del Reino Unido del mercado único incidirá en el desempeño del conjunto de países.

Ve a Alemania creciendo 0.7% este año, que es 9 décimas menos del pronóstico de noviembre, y a Francia con una expansión de 1.3% para este y el próximo año. Ambas contienen un recorte de 3 y 2 décimas respectivamente.

Mientras que Reino Unido, el epicentro de la incertidumbre en el mercado único, tendrá un avance del PIB de apenas 0.8%, que es 6 décimas inferior a lo estimado en noviembre, y conseguirá un crecimiento de 0.9% en el 2020, que es 2 décimas inferior que el previsto hace cinco meses.

EU impacta en el PIB mundial

Estados Unidos contribuirá a un menor desempeño del PIB mundial, ya que conseguirá una expansión de 2.6% este año, y de 2.2% para el 2020.

El pronóstico para el 2019 incorpora una reducción de 0.1 punto, desde 2.7% que previó en noviembre pasado.

“La persistente incertidumbre política, más las actuales tensiones comerciales y la mayor erosión de la confianza empresarial y del consumidor, están contribuyendo a la desaceleración”, refirieron los economistas de la organización internacional.

Destacó que la incertidumbre política está concentrada en Europa, y tiene su origen en el Brexit, pues una salida desordenada de Reino Unido de la Unión Europea tendría impacto en los costos para las economías del conjunto del grupo, resaltó la entidad.

“No hay que hacer una tormenta en un vaso de agua”, dijo Urzúa sobre acción de calificadoras

“No hay que hacer una tormenta en un vaso de agua”, respondió el secretario de Hacienda y Crédito Público, Carlos Urzúa, cuestionado sobre el cambio de perspectiva de la calificación crediticia que hizo recientemente Standard & Poor’s (S&P) al país y la reducción del pronóstico de crecimiento para la economía que hizo la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

“Esto de las agencias hay que tomarlo con un granito de sal. No bajaron las calificaciones, sino la perspectiva. Eso es todo. No hay que hacer una tormenta en un vaso de agua”, dijo brevemente, luego de firmar un convenio de colaboración con el Instituto Nacional Electoral.

El pasado 1 de marzo, la agencia calificadora S&P pasó de Estable a Negativa la perspectiva de la nota soberana de México, ante la posibilidad de un menor crecimiento económico.

“La perspectiva Negativa refleja nuestra opinión de que los potencialmente mayores pasivos contingentes y una menor previsión de crecimiento económico podrían erosionar el perfil financiero del soberano”, expuso en un comunicado.

Uno de los temas que más preocupan a las calificadoras sobre la perspectiva crediticia de México es el apoyo financiero que se le está dando a Petróleos Mexicanos (Pemex).

En el caso de S&P, que cambió de Estable a Negativa la perspectiva de Pemex, indicó que percibe cierto deterioro de los perfiles de riesgo de negocio y financiero de la petrolera, la cual ha comprometido la recuperación de sus principales líneas de negocio.

“Consideramos que el plan financiero para restaurar los fundamentos crediticios de la petrolera es insuficiente respecto de las necesidades multianuales de inversión de capital”.

En tanto, Fitch Ratings consideró insuficiente el apoyo financiero por más de 107,000 millones de pesos que dará el gobierno a la petrolera.

“No será suficiente para prevenir el deterioro de la calidad crediticia de la compañía (...) Las inversiones en exportación y producción se mantendrán presionadas y no ayudarán a mejorar la producción y la disminución en las reservas”.

Por otra parte, la OCDE redujo su expectativa de crecimiento para México a 2 desde 2.5 por ciento. La OCDE expuso que su reducción se debe factores externos, como una desaceleración económica mundial y los problemas comerciales, e internos, como incertidumbre por ciertas decisiones políticas y de inversión. (Elizabeth Albarrán)