La prioridad del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador para apuntalar el crecimiento económico debe ser la inversión, un rubro que ya venía golpeado desde antes del estallido de la pandemia de Covid-19, dijo Alberto González Pandiella, analista para México de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

“Para afianzar la recuperación vemos como fundamental arrancar el motor de la inversión que ya venía debilitado antes de la pandemia. Sin arrancar el motor de la inversión será difícil alcanzar tasas de crecimiento elevadas”, dijo en conferencia virtual con medios.

Este miércoles, la OCDE presentó oficialmente la actualización de su reporte insignia “Economic Outlook” donde redujo sus expectativas para el Producto Interno Bruto del país.

“La razón principal (de nuestra revisión) ha sido que, para el tercer trimestre, esperábamos una desaceleración del crecimiento, pero no esperábamos que hubiera una contracción de la economía como se produjo. Ahí, creemos que las restricciones de las cadenas de valor le pegaron a México más fuerte de lo que creíamos”, explicó.

El organismo prevé que la economía mexicana cierre con un crecimiento de 5.9% el 2021 y tenga una expansión de 3.3% en el 2022, de acuerdo con la actualización a diciembre de su informe de perspectivas.

Eso refleja un deterioro con respecto a las expectativas previas. En septiembre, el organismo esperaba un crecimiento de 6.3% para el 2021 y 3.4% para el 2022. Para el 2023 la previsión de crecimiento es de 2.5 por ciento.

La gran prioridad es arrancar la inversión”, dijo. “El gran reto, sin duda, es la inversión”, insistió.

De acuerdo con Gozález Pandiella, se espera que la inflación (que actualmente se encuentra alrededor de 7% anual) comience a moderarse en el segundo trimestre del 2022 y esto es en gran parte al gradual incremento en las tasas de interés que ha venido poniendo en marcha el banco central.

ilse.satarita@eleconomista.mx