Pese a los avances de la reforma tributaria, México tiene que realizar nuevos cambios que incrementen los ingresos y debe hacer una revisión al gasto público para que se ejerza conforme a objetivos, propuso Luis de Mello, director de Estudios Económicos de Política Económica en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Al participar en el último día del Foro OCDE México 2018, reconoció que no sería inteligente promover una nueva reforma tributaria si no se plantea un análisis sobre el gasto público eficiente.

Estableció que están proponiendo a México revisar el Impuesto sobre la Renta (ISR), uno de varios elementos que toman en cuenta los corporativos para llevar sus recursos a un país. “La tasa que hoy tiene México es la más alta de la OCDE y hay que evaluar que, al reducirse la de otros países, el comparativo no favorece”.

De Mello enfatizó que para enfrentar los retos de bienestar social, salud, reducción de la pobreza y apoyo familiar, se tiene que elevar la recaudación tributaria, pues a pesar del aumento que se logró con la reforma, el ingreso del sector público se “sigue comparando muy bajo”.

Según sus datos, los países de la OCDE recaudan 35% del Producto Interno Bruto (PIB) y los países de América Latina ingresan por esta vía 25% del Producto. En contraste, incluso considerando la reforma tributaria como exitosa, México sólo recauda 17.4% del PIB.

En la misma sesión participaron las directoras de México ¿Cómo vamos?, Valeria Moy y Mariana Campos, de México Evalúa, quienes afirmaron que en el tema de reformas tributarias, el país se ha caracterizado por darles un perfil recaudatorio, aun cuando, de origen, las plantean como distributivas.

“El grave problema es que el gobierno no gasta de forma eficiente, que sus reformas siempre terminan siendo recaudatorias, y que la falta de transparencia en el manejo del gasto desalienta a los contribuyentes a participar”, señaló Valeria Moy.

Su observación fue secundada por Mariana Campos, coordinadora del Programa de Gasto Público y Rendición de Cuentas de México Evalúa, quien afirmó que sin confianza de la población, difícilmente se podrá tener una mayor participación del contribuyente para responder a una nueva reforma tributaria.

POCA TRANSPARENCIA EN GASTO

Campos explicó que en esta administración, donde se implementó la reforma tributaria, se tuvieron ingresos extraordinarios mayores que no se dirigieron a una redistribución de recursos. Y no se puede siquiera rastrear hacia dónde se dirigieron.

Según sus cuentas, entre estos mayores ingresos tributarios, los ingresos que provienen del endeudamiento público y los remanentes del Banco de México que transfirió a Hacienda conforme a la ley, dejaron unos 10 puntos del PIB extraordinarios de recursos al gobierno.

Sin embargo, en ese mismo lapso, bajó el gasto total en salud y en educación en poco menos de 2 puntos del PIB y se amplió la caída de gasto en infraestructura.

Además, afirmó que 30% de los recursos extra se destinó a programas que no tienen reglas de operación.

Valeria Moy advirtió que es mucho más urgente impulsar un cambio radical en la forma de gastar que tiene el gobierno, mientras Mariana Campos consideró que la oportunidad clara se encuentra en la gobernanza fiscal. Ambas tareas son complementarias.

PERFECTIBLE, ADMITE HACIENDA

En la misma sesión participó Gabriela Calderón, directora general adjunta de Análisis Económico y Estadística de Ingresos.

La funcionaria defendió los logros de la reforma tributaria, que entró en funciones en el 2014, al advertir que, gracias al aumento de ingresos tributarios, lograron disminuir la dependencia del petróleo, detalló que los recursos provenientes del comercio del hidrocarburo pasaron de representar 39% de los ingresos totales en el 2012 a 16.7% en el 2017.

Admitió que, como todo marco tributario, el de México es perfectible; agregó que en la dependencia han buscado que la política fiscal sea progresiva, que aumentar la base gravable y la eficiencia económica.

No obstante, consintió que “al diseñar un marco tributario no siempre se logra esta progresividad, eficiencia y aumento de base gravable al mismo tiempo”. Pero aseguró que “el gobierno siempre está pensando cómo mejorar”.

ymorales@eleconomista.com.mx