Japón dio a conocer este viernes un paquete de gastos récord de 490,000 millones de dólares para amortiguar el golpe económico de la pandemia de Covid-19, contrarrestando una tendencia mundial hacia la retirada de las medidas de estímulo por la crisis sanitaria y sumando tensiones a sus finanzas.

El gasto se ha disparado debido a una serie de pagos, incluidos los criticados por no estar relacionados con la pandemia, como donaciones en efectivo a hogares con jóvenes de 18 años o menos, y probablemente conducirán a la emisión de nuevos bonos este año.

El gasto masivo subrayaría la determinación del primer ministro Fumio Kishida, quien era considerado conservador en lo fiscal, de concentrarse en reactivar la economía y redistribuir la riqueza a los hogares.

Aunque Kishida era conocido en el pasado por ser algo agresivo, parece dispuesto a continuar con el paradigma de Abenomics durante varios años más", dijo James Brady, analista de Teneo.

El paquete incluye 55.7 billones de yenes (unos 490,000 millones de dólares) en gastos para artículos que van desde pagos en efectivo a hogares, subsidios a empresas afectadas por el Covid-19 y partidas reservadas para gastos de emergencia por una pandemia.

El monto del gasto fue mucho mayor que los 30-40 billones de yenes estimados por los mercados, y se financiará principalmente con un presupuesto adicional de alrededor de 32 billones de yenes que se compilará este año. El resto probablemente se financiará con el presupuesto del próximo año.

El paquete total, que incluye fondos que no generan gastos inmediatos, probablemente alcanzará los 78.9 billones de yenes.

"Movilizaremos todas las herramientas disponibles para financiar el paquete, incluida la emisión de bonos que cubran el déficit", dijo Kishida a periodistas, en la que no especificó cuánta deuda podría emitirse.

Japón no ha podido salir de la recesión inducida por la pandemia, lo que ha obligado a los responsables de la formulación de políticas monetarias a mantener un apoyo fiscal y monetario masivo incluso cuando otras naciones avanzadas reducen ese tipo de medidas.

Los responsables de la formulación de políticas esperan que el nuevo gasto ayude a apuntalar la economía, que se contrajo más de lo esperado en el tercer trimestre debido al impacto en el consumo y las exportaciones de las restricciones pandémicas y las interrupciones del suministro mundial.