Israel, Estonia y Eslovenia fueron invitados oficialmente el lunes a integrarse a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), incrementando el listado del club global de las democracias de libre mercado a 34 países.

La incorporación al grupo, con sede en París, mejorará el prestigio de los tres nuevos miembros, con especial atención en Israel, que intenta pulir su imagen internacional.

La decisión de incorporar a este trío de naciones, tras el reciente ingreso de Chile, también muestra cómo la OCDE está tratando de llevar a aquellas economías emergentes más pequeñas a unirse a las más desarrolladas como Estados Unidos, Alemania y Japón.

Estonia, Israel y Eslovenia, junto con Chile (...), contribuirán a una más plural y abierta OCDE, que está jugando un papel cada vez más importante en la arquitectura económica global , dijo el secretario general de la organización, José Ángel Gurría.

La prevista incorporación de Israel generó más interés y polémica.

Algunos críticos y activistas de derechos humanos, como el premio Nobel de la Paz, Mairead Maguire, de Irlanda del Norte; la vicepresidenta italiana del Parlamento Europeo, Luisa Morgantini; el historiador israelí Ilan Pappe, y el cineasta Ken Loach hicieron un llamado de último minuto a los estados miembros de la OCDE para retrasar el proceso.

Dijeron que la incorporación de Israel a la OCDE debería suspenderse hasta que Israel cumpla sus obligaciones con los palestinos de acuerdo con la legislación internacional .