En mayo la inflación a los consumidores cedió luego de haber rebasado el techo de 6.0% el mes previo; sin embargo, continúa por arriba del objetivo de Banco de México (Banxico) de acuerdo con la información divulgada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En abril, ante un efecto de comparación de base, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se ubicó en 6.08% anual, mientras que para mayo este dato se desaceleró a 5.89 por ciento. En comparación con el mes previo, la inflación tuvo un avance mensual de 0.20 por ciento.

“La inflación se desaceleró por un menor efecto aritmético (baja base del 2020) en el índice no subyacente, en especial en energía, pues alimentos frescos se movieron al alza, ante efectos de las sequías y mayores precios de granos”, explicó Alejandro Saldaña, subdirector de Análisis Económico de Ve por Más (Bx+).

El resultado de la inflación anual en mayo quedó en línea con las expectativas del mercado. De acuerdo con un sondeo realizado por Reuters, los analistas esperaban que la inflación se desacelerara a 5.86 por ciento.

Si bien los precios al consumidor se vieron menos presionados, continuaron por tercer mes consecutivo por encima del objetivo de Banco de México (Banxico) de 3% +/-1 punto porcentual.

La inflación, al ubicarse ligeramente por arriba de lo esperado, genera especulación de que Banxico seguirá siendo cauteloso en la conducción de su política monetaria”, indicó Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base.

Si bien analistas prevén que la inflación disminuya en los siguientes meses, prevén que se mantenga aún por arriba del objetivo de Banxico, con lo cual la institución central tendría poco margen para realizar más recortes.

Presiones

En el reporte se observó que la mayor presión se dio en el índice subyacente, el cual elimina de su cálculo los bienes y servicios con precios más volátiles. En mayo, este índice se ubicó en 4.37 por ciento.

Dentro de este rubro, las mercancías tuvieron la mayor incidencia, con una tasa de 5.76%, que se explicó por los incrementos anuales de 5.49% en los precios de los alimentos, bebidas y tabaco, así como de 6.05% en los precios de las mercancías no alimenticias.

“Las mayores presiones inflacionarias estuvieron concentradas en el componente subyacente, es decir en la inflación medular sobre la cual la política monetaria es efectiva. La inflación subyacente se ubicó en una tasa anual de 4.37% y una tasa mensual de 0.53%, siendo la más elevada para un mes igual desde 1999, cuando se ubicó en 0.97%”, destacó Gabriela Siller.

La inflación no subyacente, por su parte, presentó una tasa anual de 10.76 por ciento. Dentro de ésta, los energéticos y tarifas de gobierno aumentaron 15.97%, mientras que los bienes agropecuarios incrementaron en 4.67 por ciento.

“La inflación anual del componente no subyacente está explicada por incrementos en precios de materias primas durante los primeros meses del año, mientras que la disminución en precios durante el mes, de 0.75%, se debe a disminuciones programadas en precios de energéticos, principalmente tarifas de energía eléctrica”, explicó Gabriela Siller.

Precios al productor se aceleran

En contraste, el Inegi informó sobre el Índice Nacional de Precios al Productor (INPP), incluyendo petróleo, presentó un incremento mensual en mayo de 0.81%, mientras que a tasa anual se ubicó en 6.01 por ciento.

De esta forma, los productores enfrentaron mayores incrementos en los precios que el mes previo, cuando el INPP se ubicó a una tasa anual de 4.0 por ciento.

La aceleración de estos precios se debió, de acuerdo con Alejandro Saldaña, a las interrupciones en cadenas de proveeduría, así como el incremento en los precios de las materias primas como los granos, metales y energía.

Por grupos de actividad económica, el sector primario fue el que presentó una mayor inflación, con una tasa anual de 10.32 por ciento.

En el caso de las actividades secundarias, mostraron un incremento de 7.93% respecto a mayo del 2020. Dentro de éstas, el mayor aumento se dio en la minería, con una tasa de 55.23 por ciento.

En las actividades terciarias, que engloban al sector de servicios, la inflación fue de 1.86% anual. El mayor incremento de costos se regustró en los servicios de salud y asistencia social con 4.41 por ciento.

ana.martinez@eleconomista.mx