Francia rechaza la idea de Estados Unidos (EU) de que las empresas puedan optar por quedarse al margen de una propuesta de reforma fiscal internacional, dijo el fin de semana el ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, instando a Washington a negociar de buena fe.

La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), con sede en París, está sumida en la mayor revisión de las normas tributarias internacionales desde la década de 1920, con el objetivo de actualizarlas globalmente para adecuarlas a la era digital.

Francia y Estados Unidos ya se han enfrentado sobre el tema. Washington ha amenazado con aplicar fuertes aranceles a las importaciones de champán, quesos y bolsos de lujo, en represalia a un impuesto digital de Francia que sería remplazado una vez que se llegue a un acuerdo global de la OCDE.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, planteó serias dudas sobre las propuestas de la OCDE en una carta publicada el miércoles, sacudiendo a los representantes internacionales con la idea de un “régimen de puerto seguro”.

Mnuchin dijo que Washington estaba muy preocupado por la posibilidad de que existiera la intención de abandonar ciertas estructuras fiscales actuales, como los precios de transferencia en condiciones de plena competencia, en virtud de los cuales las empresas tienen que aplicar la tasa de mercado por las transferencias transfronterizas dentro de un grupo, y se consideran sujetas a tributación en un país determinado.

“Francamente, no tengo mucho interés en la propuesta estadounidense de una solución alternativa en la que las empresas sean libres de decidir.

“No he visto muchas compañías que acepten libremente pagar impuestos. Siempre podemos contar con la filantropía de la gente, pero no va a llegar muy lejos en las arcas públicas”, dijo Le Maire en una conferencia sobre la industria de la moda francesa.

Hasta la publicación de la carta de Mnuchin, Estados Unidos había sido una poderosa fuerza detrás de los intentos por modernizar las normas fiscales internacionales, que cada vez más están siendo puestas a prueba debido al auge de las grandes empresas de Internet.

Muchos gobiernos se sienten profundamente frustrados por el hecho de que estas empresas puedan declarar legalmente sus beneficios en países con baja carga fiscal, como Irlanda, independientemente de dónde se encuentren sus clientes.

La OCDE propuso en octubre dar a los gobiernos más poder para gravar a las grandes multinacionales en el país donde se encuentra el cliente final. La propuesta servirá de base para negociar antes de enero las líneas generales de un pacto, con un acuerdo final previsto para finales del 2020.

Le Maire dijo que sería inaceptable para Francia y para otros países de la OCDE alcanzar una solución en la que las empresas pudieran optar por adherirse o retirarse según quisieran.