La agencia calificadora Fitch proyectó el miércoles que la economía de América Latina se expandirá un 2.2% el próximo año, el doble que lo esperado para el 2017, pero alertó que existen riesgos que podrían presionar a la baja las calificaciones de algunos países.

La mejora se apoyaría en el impacto favorable en la región de una recuperación de la actividad mundial, una mayor demanda interna y precios de las materias primas relativamente estables, precisó Fitch en su informe "2018, Soberanos de América Latina: un rebote cíclico en medio de la estabilización de precios de los productos básicos".

No obstante, el crecimiento esperado estaría muy por debajo del nivel promedio de 4.1% observado entre el 2010 y el 2013.

Fitch resaltó que los principales riesgos que enfrenta la región son un mayor proteccionismo comercial y controles migratorios más duros de Estados Unidos, condiciones del financiamiento externo más estrictas por políticas monetarias más conservadoras, y elecciones en varios países de la región.

El periodo electoral podría afectar la confianza y provocar volatilidad en los precios de los activos, así como distraer de las reformas y pesar sobre la recuperación económica, especialmente en Brasil y México, agregó la calificadora.

"Una evolución negativa en estos factores, así como una incertidumbre mayor con respecto a las políticas comerciales de Estados Unidos (particularmente en relación con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte) y riesgos políticos idiosincráticos, podrían tener implicaciones negativas", explicó.

Fitch señaló además que si bien las notas soberanas se estabilizarían en 2018, "el menor crecimiento potencial y las cargas crecientes de endeudamiento significan que, sin reformas adicionales, los países permanecerán vulnerables a shocks y las calificaciones podrían volver a verse presionadas a la baja".