La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, instó el miércoles al G20 a acelerar la implementación de un "marco común" para reestructurar la deuda de los países pobres.

Los países ricos del G20 lanzaron el año pasado, tras el comienzo de la pandemia, la Iniciativa de suspensión del servicio de la deuda (DSSI) para las naciones más pobres, que luego extendieron hasta fines de 2021.

Además, en noviembre de 2020 crearon un "marco común" destinado a reestructurar o incluso cancelar la deuda de los países que lo solicitaran.

No obstante, por el momento, los acreedores privados, especialmente los chinos, ralentizan su implementación.

"Debemos acelerar la implementación del marco común del G20", dijo Georgieva en un blog publicado este miércoles antes de la reunión del grupo de las naciones más industrializadas el fin de semana en Roma.

La jefa del FMI indicó que es fundamental "aclarar" cómo se utilizará este marco y "alentar" a los países deudores a que lo soliciten "tan pronto como haya signos claros de agravamiento del sobreendeudamiento".

"El compromiso temprano con todos los acreedores, incluyendo el sector privado, y los plazos más rápidos para la liquidación de deudas marcarán una diferencia en el papel y el atractivo del marco común", señaló Georgieva.

El presidente del Banco Mundial, David Malpass, había advertido durante las reuniones de los organismos multilaterales de crédito de mediados de octubre sobre los riesgos de sobreendeudamiento de los países pobres que salen de la pandemia, instando a un "enfoque integral" del problema de la deuda, incluida su reducción.

Malpass destacó la necesidad de actuar de forma urgente cuando expire la DSSI a fines de diciembre.

También instó a todos los actores a implementar el "marco común" para brindar asistencia a los países elegibles para la DSSI una vez que expire el programa.

Más de 40 países recibieron ayuda a través de la DSSI por un total de 5,000 millones de dólares desde su entrada en vigencia en mayo de 2020, de acuerdo con datos del Banco Mundial.

La deuda se disparó 12% en los países pobres elegibles para la DSSI a un récord de 860,000 millones de dólares el año pasado, según un informe del organismo publicado a principios de mes.

"Aunque continúa la recuperación económica mundial, demasiados países siguen sufriendo gravemente", señaló Georgieva el miércoles. "En esta situación precaria, no se debe pedir a las naciones vulnerables que elijan entre pagar a los acreedores y brindar atención médica".