La Encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado realizada por el Banco de México (Banxico) de noviembre, arrojó que aumentaron de 6.60% a 7.20% su pronóstico de inflación general para el 2021 y para el 2022 la subieron de 3.93 a 4.12 por ciento.

Por su parte, la estimación para la inflación subyacente pasó de 5.30% en octubre a 5.49% en noviembre para todo el 2021; mientras que para el próximo año la media subió de 3.80 a 3.89 por ciento.

“Las expectativas de inflación general y subyacente para los cierres de 2021 y 2022 aumentaron con respecto a la encuesta de octubre”.

Menos crecimiento

En lo que respecta al pronóstico para el Producto Interno Bruto (PIB), los especialistas en economía del sector privado lo movieron a la baja, al pasarlo de 6.00% en octubre a 5.65 por ciento. Para el 2022, lo redujeron de 2.90 a 2.79 por ciento.

De acuerdo con los analistas, los principales factores que podrían obstaculizar el crecimiento de México son: los relacionados con la gobernanza con 45%, condiciones económicas internas con 23%; inflación con 15%; finanzas públicas 8%; condiciones externas 8%, y la política monetaria con apenas 2 por ciento.

Dólar y tasa, al alza

En lo relacionado al tipo de cambio, subieron su expectativa de 20.38 a 20.89 pesos por dólar para el 2021 y de 21.04 a 21.32 para el 2022; mientras que la de la tasa de fondeo la pasaron de 5.24 a 5.27% para este año, y de 5.84 a 6.08% para el siguiente.

Para Monex, las expectativas han cambiado mucho ante el ambiente de incertidumbre. “El estimado de inflación para el cierre del año ya se ubica por encima de 7.0% y el indicador se perfila a registrar su nivel más elevado desde que Banxico instauró el régimen de objetivos” detalló en un análisis.

Agregó que lo que más preocupa es el continuo deterioro de las expectativas para horizontes de tiempo más amplios y consideró que la encuesta de noviembre refleja que las expectativas están sujetas a una elevada incertidumbre y que el panorama económico, lejos de estabilizarse, sigue siendo propenso a la aparición de shocks que afectan la perspectiva sustancialmente.

eduardo.juarez@eleconomista.mx