La inflación de la zona euro se aceleró en septiembre, principalmente por un alza de los precios de la energía, según una estimación preliminar dada a conocer el viernes, antes del encuentro mensual que la semana próxima celebrará el Banco Central Europeo.

La oficina de estadísticas de la Unión Europea estimó que los precios al consumidor en los 17 países que comparten el euro subieron un 2.7% interanual frente al alza del 2.6% registrada en agosto.

La aceleración tomó por sorpresa a los analistas consultados por Reuters, que esperaban una cifra de 2.5 por ciento.

La agencia de estadísticas no publica en su estimación preliminar la tasa mensual de inflación, pero amplió el informe para suministrar por primera vez la variación interanual de los componentes de la canasta de precios: alimentos, alcohol, tabaco, energía, bienes industriales no energéticos y servicios.

Los precios de la energía subieron un 9.2% en términos anuales en septiembre tras haber aumentado un 8.9% en agosto. Los alimentos, el alcohol y el tabaco subieron un 2.9%, mientras que los servicios lo hicieron en un 2 por ciento.

Las cifras finales de septiembre se conocerán el 16 de octubre.

La aceleración de la inflación podría complicar las discusiones del Banco Central Europeo sobre una posible rebaja de tasas en su encuentro del próximo jueves, especialmente tras cifras que indicaron que la economía de la zona euro entró en recesión en el tercer trimestre.

La tasa de inflación ha venido bajando de manera consistente tras tocar un 3% en noviembre del año pasado y logró estabilizarse en un 2.4% en mayo, junio y julio, acompañando la debilidad de la economía.

Sin embargo, en agosto se aceleró por primera vez en 11 meses debido a los mayores precios de la gasolina y del transporte, aunque la inflación subyacente, que excluye la energía y los alimentos no procesados, fue de un 1.7%, su nivel más bajo en un año.

La meta del BCE es mantener la inflación cerca pero por debajo del 2 por ciento.