Antes del pandemia de Covid-19 había una inquietud de parte de los países por recaudar más dinero en sus naciones y esto se reflejaba en el trabajo que realizaba el G-20 y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para crear un marco fiscal internacional que gravara a las plataformas digitales, por ejemplo.

Sin embargo, la situación mundial ha cambiado a consecuencia de la pandemia y por ello la administración de Joe Biden en Estados Unidos pone en el debate público internacional una nueva reforma fiscal, explicó Eduardo Revilla, socio de Deloitte México en Impuestos y Servicios Legales.

A principios de esta semana Biden reveló que presentaría un proyecto de ley en donde aumentaría  la tasa del impuesto de corporaciones de 21 a 28 por ciento. Durante el gobierno de Donald Trump se hizo una reforma fiscal y se contempló la reducción de dicho gravamen de 35 a 21 por ciento.

“El tema de la tributación de servicios digitales venía caminando. El detalle de las acciones del marco inclusivo Base Erosion and Profit Shifting (BEPS, por su sigla en inglés) cada vez era más particularizado. Ahora vemos al Impuesto sobre la Renta en EU ya no como un mecanismo para atraer inversiones a ciertas jurisdicciones, sino para recaudar. El principal objeto de la reforma fiscal propuesta por Joe Biden es para cubrir gasto, reactivar la economía o redistribuir los ingresos”, comentó Revilla en el webinar “Tendencias tributarias internacionales y su impacto en México”.

Dijo que se debe observar cómo reaccionaron los demás países a esta propuesta de reforma fiscal estadounidense y, de ser el caso, en cómo se ajustarán a los mandamientos que esta reforma impondrá en otras jurisdicciones.

Por su parte, Alil Álvarez Alcalá, de la Universidad de Stanford, comentó que hay poca información sobre la reforma fiscal estadounidense, sin embargo se puede prever que EU sancionará a sus residentes si tienen capitales en países que no cumplan con la tasa mínima corporativa.

“Este castigo implicaría tener que pagar un impuesto o que se les quiten ciertos beneficios, como deducciones o exenciones, si tienen fondos que provengan de los países que no cumplan con la tasa mínima corporativa”, comentó Álvarez Alcalá.

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