La pandemia provocó una compresión del consumo a escala mundial debido a perturbaciones de oferta y demanda, tal como lo señalan expertos del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Pero el consumidor de América Latina consiguió adaptarse volviéndose más asertivo en sus decisiones de compra, aprovechando la ventaja que le ha dado estar más acostumbrado a los ciclos de crisis, advirtió el vicepresidente de ventas en Oracle Retal para América Latina, Raúl Neto.

El problema es que a la debilidad del consumo interno, provocada por la crisis de la pandemia, se le ha sumado la prolongación de los cuellos de botella que afectó algunas cadenas de valor alrededor del mundo, lo que sí ha presionado al alza a la inflación, detallaron analistas de CI Banco en un reporte.

Entonces “el consumidor final llega con menos plata y más asertivo en lo que compra al periodo de escalada de precios que sigue prolongándose” refirió el experto en temas de retail en Oracle.

Analistas de BNP Paribas y Bank of America Securities (BofA Securities) concuerdan también en señalar entre las causas más importantes del estancamiento que presenta el consumo en México la pérdida del poder adquisitivo consecuencia de la inflación, el escaso apoyo fiscal que recibió la gente en la pandemia y la incertidumbre por nuevas olas de contagio.

La estimación oportuna del PIB al tercer trimestre, divulgada por el Inegi, muestra que el sector servicios registró una contracción de 0.6% entre julio y septiembre. En ese momento, el país enfrentó el peor momento de la tercera ola de Covid-19, el consumo perdió dinamismo y la inflación siguió presentando variaciones al alza, explicó desde Nueva York el economista para México y Canadá en BofA Securities.

Renta disponible se reduce

La desaceleración de la demanda interna también tiene su origen en la caída en la renta disponible que se presenta en un periodo de inflación al alza, precisó aparte la economista para México de BNP Paribas, Pamela Díaz.

La inflación en la primera quincena de octubre, registró una variación de 6.12% anual y sumó 15 quincenas consecutivas encima del rango objetivo del Banco de México. Pero tal como lo señaló el subgobernador del Banco de México, Jonathan Heath, resulta más preocupante la tendencia de la inflación subyacente que lleva 11 meses al alza.

La inflación subyacente guarda 70% de lo que consumimos y es parte medular del consumo cotidiano de los hogares”, explicó al referirse al indicador que excluye los precios de bienes y servicios que suelen ser afectados por la volatilidad de patrones estacionales de consumo y decisiones administrativas.

Los expertos del FMI consignan que suele presentarse menor propensión al consumo en los países de mayores ingresos y con mayor estabilidad en su inflación, y eso mismo sucede en la estratificación de los hogares.

Desigual impacto de inflación

En el citado documento, el FMI plantea que la desigualdad es generalizada incluso en México, y se puede observar por ejemplo en el impacto que ha tenido la inflación.

Información del Inegi permite ver que los hogares que perciben un solo salario mínimo han sentido una variación en la inflación más pronunciada al alza. Es decir, mientras la inflación al mes de septiembre completó una fluctuación de 6% anual, las familias de este segmento de población, el de más bajos ingresos, percibieron una escalada de 6.24% anual.

Resalta que en América Latina estamos más acostumbrados a los ciclos de crisis y que la población suele adaptarse a los cambios de gobierno, de mercado y de obligaciones tributarias.

ymorales@eleconomista.com.mx