El presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, aseguró que el programa de compras de activos contra la pandemia (PEPP, por su sigla en inglés) del Banco Central Europeo (BCE) tiene que ser “flexible”, pero tiene que tener límites claros para que el instituto emisor no exceda su mandato.

“El diseño (del PEPP) permite cierta flexibilidad en la compra de bonos soberanos para estabilizar a los mercados en caso de que sea necesario. Sin embargo, flexible no debería de significar sin límites”, alertó el presidente del banco central de Alemania.

“Para mí, es importante que la política monetaria no genere los incentivos erróneos para las finanzas públicas. En este sentido, la clave de capital del BCE proporciona una referencia útil para los activos del PEPP una vez finalicen las compras netas”, agregó.

Costos bajos no son para siempre

El banquero central, miembro del Consejo de gobierno del BCE, también indicó que los políticos “no deberían asumir” que la autoridad monetaria mantendrá los costos de financiamiento de los gobiernos a un nivel bajo “para siempre”, ni tampoco que va a “limar” las diferencias en las primas de riesgo.

El BCE es ampliamente criticado en Alemania por su política monetaria de tasas bajas y compras de activos, porque se le acusa de afectar de forma negativa a la capacidad de ahorro de los ciudadanos alemanes.

A este respecto, los miembros del Comité de Ejecutivo del BCE han defendido, en varias ocasiones, que la política monetaria de la institución ha elevado el crecimiento, ha creado empleos y ha mejorado las condiciones financieras, por lo que sus efectos en las finanzas de los alemanes han sido más positivos que negativos.

“Estoy de acuerdo con Christine Lagarde cuando dice que no hay límites a nuestro compromiso con el euro. Es precisamente para ratificar nuestro compromiso, ilimitado con el euro, que tenemos que estar atentos a los límites de nuestro mandato y debatir constantemente sobre nuestros medios y nuestros fines”, sentenció Weidmann.