El banco central de Colombia dijo el viernes que mantiene su meta de inflación de 3% para el próximo año +/- un punto porcentual, en medio del repunte de los precios derivado de la reactivación de la economía y los problemas en la cadena de suministros a nivel global, informó el organismo emisor.

La cuarta economía de América Latina acumula una inflación de 4.58% en los últimos 12 meses hasta octubre y el nivel más alto de los últimos cuatro años.

De esta manera se mantiene por arriba del objetivo del banco, que lo llevó a iniciar un ciclo alcista en su tasa de interés con 25 puntos base en septiembre y 50 puntos base el mes pasado, hasta el actual 2.50 por ciento.

En el último sondeo de Reuters, en octubre, los analistas estimaron que el banco central llevaría su tasa de referencia hasta 4.50% al cierre del 2022.

“La inflación a nivel mundial ha aumentado y terminará en el 2021 en un nivel superior a la meta en la inmensa mayoría de países, incluido Colombia”, dijo el banco en un comunicado.

“Esto ha sido el resultado de múltiples choques no anticipados. En Colombia estos choques incluyen un incremento de la demanda agregada muy superior al anticipado y, de otra parte, el mismo tipo de dificultades que han afectado mundialmente la capacidad de la oferta para responder de manera armónica”, agregó.

A finales de octubre el banco central pronosticó que la inflación terminaría este año en 4.9% y señaló que este comportamiento ha sido mayor al que esperaba la banca central en el último trimestre de este año, el cual se ha visto reflejado en la aceleración de todas las canastas por cuenta de los reiterados choques de oferta, el aumento del costo de vida y la recuperación de la demanda privada, especialmente del consumo.

Para el 2022, la estiman en 3.6% en línea con una tendencia global que está llevando a los principales bancos centrales del mundo a ajustar la liquidez.

La directora general de la Organización Mundial del Comercio, Ngozi Okonjo-Iweala, consideró el jueves pasado que los problemas de la cadena de suministro global serían de corta duración, afirmando que se extenderán hasta el 2022 pero no más allá.

A nivel local, las presiones inflacionarias están atadas a una recuperación de la economía más acelerada de lo esperado.

El pasado 30 de octubre el equipo técnico del banco central revisó su proyección del PIB para este año a 9.8%, desde una anterior de 8.6%, mientras que para el 2022 la aumentó a 4.7% desde 3.9 por ciento.