El presidente del Banco Mundial, David Malpass, confirmó su intención de apoyar una extensión de vigencia de la iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda (DSSI por su sigla de inglés) para países elegibles. La prórroga podría completarse por el resto del año.

Durante la conferencia de prensa virtual que marcó el inicio de las Reuniones de Primavera del BM y el Fondo Monetario Internacional (FMI); tomó por ejemplo el caso de los países pobres de África que requieren 12,000 millones de dólares para comprar vacunas.

El monto es similar al que utilizarían esos mismos países para dar el servicio a su deuda en lo que resta del año. Si progresa la iniciativa para suspender el servicio de la deuda al menos de aquí a diciembre, contarían con recursos para atender la prioridad mundial que representa la vacunación y el fin de la pandemia, acotó.

Más tarde, en un seminario sobre “La Deuda y el financiamiento del futuro en medio de la crisis”, organizado por el BM, la economista principal del organismo, Carmen Reinhart explicó que el espíritu de la iniciativa DSSI es apoyar a los países para utilizar los recursos en la compra de vacunas y en atender la emergencia sanitaria y no distraerlos para el pago de la deuda.

“Tenemos una pandemia que surge una vez cada 100 años y esta iniciativa la DSSI, se concibió con la idea de extender los vencimientos o dar mejores condiciones de préstamo, para que los países puedan utilizar sus recursos para lidiar con la emergencia sanitaria y necesidades sociales de la pandemia”.

Tasas negativas en un mundo desigual

Las tasas negativas que actualmente caracterizan a los mercados mundiales “son resultado de éxito institucional de los bancos centrales y presupuestos de países que han tenido cierto tipo de disciplina”. Pero esta tendencia mundial “favorece solo a los inversionistas y acreedores de economías avanzadas”, advirtió el Presidente del Banco Mundial.

Al participar en el mismo seminario sobre la deuda Malpass explicó que las economías emergentes “no pueden disfrutar de las ventajas de tasas negativas” pues traen un riesgo fijado por pertenecer a una país de renta media o baja.

“Hay cierta inequidad en eso y es un desafío para las economías emergentes que deben aplicar buenas prácticas para contar con esa herramienta”, explicó.

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