Tras conocerse la decisión oficial de México de sumarse a la iniciativa de la Unión Europea, Chile y Argentina para aplazar la elección del Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se abre la posibilidad de evitar que el organismo sea liderado por Estados Unidos.

Funcionarios cercanos al proceso, explicaron a El Economista que, si bien no se cuenta con suficiente fuerza en el voto para promover el aplazamiento de la elección virtual del presidente del BID, sí es posible la abstención de los citados países, que obligaría a llamar a una segunda vuelta en el proceso. Vuelta que podría programarse para la Asamblea de accionistas de Marzo de 2021.

Tal como lo marcan los estatutos del BID, se requiere una doble mayoría para completar la elección del presidente del organismo.

Una que garantice el quorum suficiente para realizar el proceso de selección el día de la misma, con al menos 15 miembros presentes.

Y otra, la que materialice la mayoría accionaria a favor de un candidato. Con esta segunda cuenta ya el candidato estadounidense, Mauricio Claver Carone, al tener el voto mayoritario de Estados Unidos que le nominó, y el de varios países como Brasil, Colombia y Ecuador que se han decantado por apoyarle.

El BID es uno de los pocos organismos internacionales donde las reglas internas facilitan la operación y liderazgo del multilateralismo, tal como lo plantea un análisis del Think Tank Brookings, titulado “El Líder que necesita el Banco Mundial”.

“El BID tiene un sistema de doble mayoría donde el candidato ganador debe contar con un respaldo de al menos 15 de los 28 países miembros de la región, y el de la mayoría según el capital y acciones que tiene de la organización”, dice el análisis de Homi Kharas y Eswar Prasad, de Brookings.

Características que hoy harán de contrapeso para evitar que el candidato estadounidense lidere un organismo financiero multilateral que nació para fondear a América Latina, consignaron los funcionarios consultados.

El peso de la ausencia

Como sucede en todos los organismos internacionales, la mano alzada de los miembros no tiene el mismo peso. En el BID, el voto de Estados Unidos pesa 30% y el de México tiene uno de 7.2 por ciento.

De manera que el conjunto del voto de México, Chile, Argentina y la Unión Europea, suma 30.95 por ciento. Un peso suficiente para garantizar la cancelación del proceso electoral programado para el 13 y 14 de septiembre, pero insuficiente por si misma para evitar su triunfo.

Estados Unidos, quien es el principal accionista del BID, cuenta hasta ahora con los votos de Brasil que pesa 11.34%; Colombia cuyo voto pesa 3.14% y Ecuador, cuya simpatía tiene un peso de 0.60 por ciento.

El BID, multilateralismo en marcha

Tal como lo documentó este medio la semana pasada, la decisión del gobierno estadounidense de nominar a su asesor de Seguridad Nacional para América Latina de la Casa Blanca, Mauricio J. Claver Carone, no fue bien recibida por los 48 accionistas del BID, pues desde el nacimiento del organismo, ha sido presidido por un latinoamericano. En este caso la silla la ocupa Luis Alberto Moreno, de origen colombiano.

Había una regla no escrita, que se ha roto con la nominación estadounidense, detalló María Cristina Rosas, analista del Think Tank Globalítika y es semejante a la que impera a la hora de elegir a los titulares del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Quien presida el Banco Mundial debe ser siempre un estadounidense, mientras la jefatura del FMI debe recaer en un europeo y la del BID, en un latinoamericano.

ymorales@eleconomista.com.mx