Los partidos políticos griegos volvieron a aplazar la decisión de aceptar dolorosas reformas a cambio de un nuevo rescate internacional para impedir una caótica moratoria de pagos, aparentemente sordos a las advertencias de la Unión Europea de que la zona euro puede vivir sin Atenas.

Tras saltarse varias fechas límite, los líderes de los tres partidos en la coalición del gobierno del primer ministro Luca Papademos pospusieron para hoy lo que se suponía era una reunión clave.

Un miembro de un partido atribuyó el retraso, que probablemente enfurecerá a los líderes de la zona euro desesperados por cerrar el rescate de 130,000 millones de euros tras meses de discusiones, a la falta de documentación, la misma razón que se dio al aplazar las reuniones pasadas.

La razón es que los líderes políticos no tendrán tiempo de evaluar las medidas del rescate , dijo el miembro del partido, que declinó dar su nombre.

Los líderes de los partidos conservador, socialista y de extrema derecha, aún no han recibido el borrador del acuerdo alcanzado con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional apenas media hora antes de la hora prevista para el inicio de la reunión de ayer.

No podemos dar un sí o un no claro, a menos que tengamos garantías de las autoridades relevantes del Estado de que las medidas son constitucionales y sacarán al país de la crisis , dijo el líder de la formación LAOS de extrema derecha, Georgios Karatzaferis.

Hay tiempo. Cuando se trata del futuro del país, encontraremos el tiempo , añadió.

Los líderes de los partidos han sido reacios a aceptar los duros términos del acuerdo, que están seguros supondrá una gran caída en el nivel de vida de muchos griegos.

Para sumar presión, los sindicatos realizaron una huelga de 24 horas y los manifestantes se enfrentaron con la policía cerca del Parlamento.

AYUDA A CAMBIO DE MEDIDAS

Los fondos vienen a cambio de recortes de salarios y gastos profundamente impopulares, que indignan al ciudadano griego, que se enfrenta al quinto año de recesión del país.

En la UE destacan que el paquete completo tiene que contar con la aprobación de Grecia por un lado y la de la zona euro, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional por otro, todo antes del 15 de febrero.

Los griegos tienen temor a ser expulsados de la zona euro y quedarse con un nuevo dracma que probablemente perdería mucho valor.

La huelga cerró lugares turísticos y afectó al transporte público. Se registraron algunas escaramuzas cuando manifestantes intentaron llegar al Parlamento.

Leto Papadopoulo, una funcionaria de 32 años que presenciaba las protestas, expresó un cansado malestar sobre las medidas de austeridad que ya están en marcha.

Con Ackerman y Dallara, Papademos debía pasar en revista los últimos puntos en suspenso para esta operación, tras la casi finalización de un acuerdo a finales de enero.

La quita de 100,000 millones en deuda en manos de los bancos y fondos, con una pérdida para éstos de 70%, llevaría la deuda griega a un nivel de 120% del PIB en el 2020.

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