Si bien se han dado pasos importantes en cuanto al cálculo de los gastos fiscales en los países de América Latina, todavía no hay un trabajo de evaluación de los beneficios que deberían resultar como contrapartida, según concluye un análisis elaborado en conjunto por expertos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El estudio, en el cual se incluye a México -país que desde el 2001 da a conocer el monto de este concepto cada año y que actualmente asciende a cerca de 500,000 millones de pesos-, reconoce que se están comenzando a medir los costos de las concesiones tributarias.

Pero muy poco se hace para evaluar resultados, enfatiza, al considerar que falta camino por recorrer. También se considera que resulta primordial avanzar en el análisis de la economía política que se halla detrás de los gastos tributarios, con el fin de buscar formas de limitar la proliferación de éstos, que debilitan los sistemas tributarios y complican la administración correspondiente.

Además sugiere un mayor esfuerzo para integrar los gastos tributarios con el presupuesto y considera que es esencial que haya límites sobre los gastos tributarios como los que hay sobre los gastos directos.

CONGRESO COINCIDE

Cabe recordar que este estudio ha sido una de las peticiones que ha hecho constantemente el Congreso por medio de la Comisión Especial para Analizar el Presupuesto de Gastos Fiscales en el sentido de crear indicadores de impacto económico. Existe una propuesta para crear el capítulo octavo de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria.

En el estudio realizado por el BID y el FMI se menciona el caso de México, cuyos gastos fiscales se definen como la cantidad que se deja de recaudar por la existencia de tratamientos especiales, facilidades administrativas, deducciones autorizadas, exenciones, tasas preferenciales, estímulos fiscales y resoluciones particulares.

Se indica que en los países en los que se calculan sirven de herramienta para que los gobiernos ejecuten sus políticas públicas.

Su finalidad es favorecer o estimular a determinados sectores, actividades, regiones o agentes de la economía.

También suele llamarse a esta variable renuncia tributaria, aludiendo al hecho de que por esta vía el fisco desiste parcial o totalmente de aplicar el régimen impositivo general, atendiendo a un objetivo superior de política económica o social.

LA HISTORIA

El concepto de gasto tributario surgió a comienzos de los años 60, prácticamente de manera simultánea en Alemania y Estados Unidos -países que fueron los primeros en elaborar presupuestos de gastos tributarios- como una forma de dar transparencia a la acción pública ejecutada por esta vía, tal como normalmente se hace con el gasto directo.

Con posterioridad, durante los años 80, esta práctica se hizo extensiva a casi todos los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y a unos pocos países en desarrollo.

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