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Mundial 2026: ¿Puede el futbol unir países y transformar a millones de personas?
La agenda de los Mundiales siempre se queda con pendientes. La infraestructura es la huella más evidente, pero se debe evitar la centralización de las ganancias y fortalecer el legado cultural.

Base. La selección iraní se instalará en Tijuana y desde ahí, cruzará la frontera para sus juegos de fase de grupos en California y Seattle.
Cada Copa Mundial de la FIFA es contada desde el ánimo de quienes vivieron su lado positivo, negativo o esperanzador. Este 2026, el torneo enciende las luces del estado actual del mundo, donde no todo es fiesta, futbol o derrama económica incluyente.
Este Mundial celebra que cambió su historia al reunir a 48 selecciones y jugarse por primera vez en tres países. Más audiencia, más países y mayor uso de infraestructura. Pero se pondrá a prueba una idea que el fútbol ha defendido durante décadas: su capacidad para unir culturas, derribar fronteras y dejar una huella positiva más allá del show en los estadios.
Marian Otamendi, CEO y cofundadora de World Football Summit desde hace 12 años, responde en entrevista con El Economista sobre los pendientes en la agenda. Entre ellos, que el Mundial no solo se mire con visión estratégica de negocio, sino que trabaje en temas como el legado cultural.
¿Cuáles son las grandes áreas de oportunidad de este Mundial tripartito?
"El legado cultural es una oportunidad perdida de este Mundial y espero que no lo sea para el del 2030 con dos continentes involucrados. Además, el lema de la FIFA es ‘el fútbol uneal mundo’, pues realmente tiene que servir para unirlo. Son cambios culturales y de percepciones que no ocurren en un ciclo mundialista de cuatro años, pero se debe empezar ahora para que a lo mejor, en el 2050, sí sea una realidad. En este Mundial se están usando tantas métricas, pero no hay nada que haga un seguimiento a la unión cultural, porque en tiempos convulsos, hay dos países como puede ser Estados Unidos y México que no están aprovechando para una mayor unión, comprensión, empatía, pero sobre todo, que exista una medición más científica. En las candidaturas conjuntas de los Mundiales, obviamente, buscan dividir el riesgo. Hay necesidad de más infraestructura con un formato de 48 selecciones, con lo cual, tiene todo el sentido que se involucran tres países en lugar de uno”.
Mientras tanto, la selección iraní dormirá y entrenará en la casa de los Xolos de Tijuana y algunas embajadas externan problemas de visado para entrar a Estados Unidos. La misma FIFA ha sido criticada por darle a Donald Trump, el primer ‘Premio FIFA de la Paz: el fútbol une al mundo’. Este galardón se lo entregó Gianni Infantino durante la ceremonia del Sorteo Final, celebrado en diciembre de 2025.
"El fútbol tiene capacidad de transmisión de valores como la unión, pero no se explota como debiera ser. El otro día, leí un artículo que decía que altos mandos de FIFA estaban intentando presionar para pedir a Trump que facilite los visados, incluso desde Europa hay países que indican que, pese a tener boletos, eso no significa la obtención de la visa. Quiero ser positiva, me parece muy importante la cuestión ética de esta Copa del Mundo. Todos estos problemas han desgastado la imagen del Mundial, por supuesto de la FIFA, de Infantino. Por ejemplo, se sabe que la Federación de Noruega, está molesta por el premio que se le dio a Trump”.
Más que estadios y carreteras
Durante mucho tiempo, el legado de una Copa del Mundo se midió por las obras que permanecían después del último partido. Estadios renovados, nuevas vialidades, aeropuertos modernizados o sistemas de transporte más eficientes eran considerados los principales indicadores de éxito. Sin embargo, esa visión ha comenzado a cambiar.
La FIFA ha incorporado en los últimos años nuevas dimensiones relacionadas con la sostenibilidad ambiental, la inclusión social y el impacto comunitario. Hoy, la conversación ya no gira únicamente alrededor de la infraestructura, sino también sobre la capacidad de un Mundial para mejorar la vida de las personas.
¿Cómo puede trabajar la FIFA para que el Mundial sea un negocio ético?
"La FIFA lo tiene en consideración. Desde el Mundial de Qatar estuvo trabajando en las condiciones laborales y salarios que perciben los trabajadores. Es cuidar toda esa cadena de valor que conforma en última instancia, lo que es un Mundial. La inclusión social se la toma también en serio y tiene programas potentes que he visto de primera mano. Antes se hablaba del legado de las ciudades. Quizá el punto a profundizar es la redistribución de los ingresos ¿acaban siendo devueltos a las sociedades organizadoras? eso por un lado, luego, más allá de la ética, no hay que olvidar que el fan es el centro, hay que cuidarlo porque es de dónde come el fútbol. En ese sentido, están los altos precios dinámicos de las entradas. Esos son retos a los que inevitablemente se va enfrentando la FIFA”.

