Rafael Nadal creció más su leyenda en la cancha de arcilla de Roland Garros. A la conquista número 12 en su carrera le dio un valor especial por todos los problemas físicos que ha tenido en los últimos meses.

“Gracias a mi equipo, y también a mi ilusión y mi fuerza se ha conseguido estas últimas cuatro semanas revertir una situación complicada. Se ha hecho desde valorar cada pequeña mejora, sin esperar grandes avances drásticos. No creo en los avances mágicos porque no los asumes. Creo en los pasitos adelante, es el trabajo que he sido capaz de hacer. Cada semana mejor, cada partido mejor”, explicó.

Nadal no pudo competir desde su abandono en semifinales del Abierto de Estados Unidos en septiembre hasta enero en Australia.

Después tuvo un problema en la rodilla derecha que le obligó a abandonar antes de su duelo de semifinales en Indian Wells ante Roger Federer y a ser declarado baja en Miami. Así empezó la temporada de tierra batida, desde un punto físico y anímico bajo, con problemas en los primeros torneos, donde fue cayendo en semifinales en Montecarlo, Barcelona y Madrid, antes de poder conquistar Roma y ahora el Roland Garros.

“Este trofeo significa mucho por todo lo que he pasado. Ha sido un año complicado en términos de lesiones. Cuando uno se va llevando bofetadas continuas, va quedando herido. He pasado momentos en que he estado herido mentalmente por todas las cosas que me estaban pasando físicamente”, afirmó Nadal con la Copa de los Mosqueteros a su lado.

Sobre la final ganada ante Dominic Thiem (6-3, 5-7, 6-1, 6-1), señaló que fue el partido más complicado en todo el torneo.

“Ha sido el rival más difícil y el partido más difícil. Cuando llegué aquí era consciente de que si mantenía el nivel de juego tenía mis opciones. Cuando llegué aquí me sentía bien y estaba jugando bien”, expresó.

Para Nadal, igual que como había señalado Thiem, el momento clave del partido fue el inicio del tercer set, donde el español tomó una ventaja que le terminó de dar confianza y de encarrilar su victoria, justo después de haber perdido el segundo set.

Nadal señaló que no piensa mucho en lo cerca que tiene el récord de números de títulos del Grand Slam, en poder del suizo Roger Federer, con 20.

“Me motiva, pero no me obsesiona alcanzar a Roger. No lo tomo como una referencia clara en mi carrera, no me levanto cada mañana con eso. No es mi forma de encarar el deporte. Mi forma es hacer mi camino, con mis oportunidades, de la mejor manera posible”.