“Yo jugué basquetbol hasta el cuarto año de la preparatoria. cuando vi que no iba a llegar a la NBA, abandoné y empecé a practicar handball. De saber que pude jugar en un equipo profesional, hubiera seguido. A mí se me hace muy importante que haya algo a que aspirar en tu ciudad; se me hace clave para el seguimiento del deporte”, relata Moisés Cosío Espinosa, empresario, productor de cine, coleccionista de arte contemporáneo y miembro del patronato del Museo Tamayo y MUAC.

Ahora como el máximo accionista de la franquicia de los Capitanes de la Ciudad de México, Moisés Cosío enfatiza que la meta es “crear una marca, un equipo que se pueda volver legendario, que sea un referente para los jugadores y un gran proyecto deportivo”.

La idea de hacer algo en el baloncesto comenzó hace tiempo. Moisés y Rodrigo Trujillo, socio de Capitanes y productor de cine, son amigos desde la primaria y platicaron en muchas ocasiones sobre si existía la posibilidad de hacer algo en los Lakers, equipo al que ambos son aficionados.

“Rápidamente nos dimos cuenta de que ese sueño no iba a suceder y más por cómo están valuadas las franquicias de la NBA. Desde ahí empezó la inquietud y empezaron a investigar cómo estaba el basquetbol nacional”, expresa Cosío Espinosa.

Comienza la inquietud por tener un equipo y eso los lleva a investigar sobre la  Liga Nacional de Baloncesto Profesional (LNBP). después, se une Patricio Garza, notario, también socio y quien conoció en una reunión a Gilberto Hernández, ahora presidente de la Asociación Deportiva Mexicana de Basquetbol, y les dice cómo debían organizarse.

El siguiente paso fue hablar del proyecto con Sergio Ganem, presidente de la LNBP, y conocer la serie de requisitos para poder ingresar a la liga. Las pláticas para concretar el proyecto comenzaron hace dos años y medio.

De acuerdo con la revista Forbes, su ingreso significó desembolsar 6.5 millones de pesos (pago por la membresía de la franquicia y para participar en el presente torneo).

En la parte deportiva, hablaron con Ramón Díaz, el entrenador de los Capitanes, y le comentaron cuál era el presupuesto disponible y fueron conformando el equipo.

Michael Jordan falla un triple. Kobe Bryant corre y logra obtener el balón, lo bota en dos ocasiones y antes de llegar a la canasta da un giro de 360° y encesta. Es 8 de febrero de 1998 y se celebra la edición 48 del Juego Estrellas de la NBA.

Lo que vivió Moisés Cosío en el  Madison Square Garden propició su obsesión por el baloncesto. Además, comenzará a darle seguimiento a la carrera de Kobe Bryant y se convertirá en aficionado a Los Ángeles Lakers.

El empresario y productor de cine platica que su introducción al deporte es a través de su papá, Moisés Cosío Ariño, y al baloncesto en específico, fue por su hermano mayor.

Después de que mi papá  fallece, mi hermano me llevó para distraerme a un Juego de la Estrellas en Nueva York. “Kobe Bryant fue mi introducción y mi obsesión, aún lo sigo (...) toda su ética profesional de trabajo y cómo enfrenta la vida, los negocios, en su momento, el deporte, se me hace increíble”.

Son seis las franquicias que tuvieron presencia en la Ciudad de México: Ola Roja (2000-2006), Estrellas Indebasquet (2008), Pilares (2009), Titanes Capital (2010) y Gansos Salvajes (2012-2014). Los Capitanes se unieron a la liga para la temporada 2017-2018.

El saber que una franquicia de baloncesto podría funcionar se da por los datos que obtienen al respecto, pero “no fue tanto un estudio de mercado, más bien fue saber que había mucha gente a la que le gusta el basquetbol, como a nosotros, y que hacía falta un buen producto”, expresa Moisés.

Lo hecho por Jerry Buss como propietario de los Lakers es uno de los modelos a seguir por los socios de la organización de los Capitanes para tener un producto completo que sea deporte, entretenimiento, familiar y que llame la atención, incluso, para la gente a la que no le gusta el basquetbol.

Explica: “No es decir llegó este cuate a meterle una cantidad ridícula de dinero, fueron cosas  muy sencillas (...) cosas que se pueden hacer, van a costar trabajo y tiempo, son poco a poco y es enfocándote en el deporte y a lado del espectáculo”.

La propuesta inicial del nombre era Ajolotes de la Ciudad de México. El dueño del equipo cuenta que no se queda porque “las personas que estuvimos trabajando sobre el nombre de la marca estuvimos probando y me dijeron que el nombre de ajolote de ninguna manera. Nos gustó Capitanes porque la palabra empieza a sonar desde capital y fueron muchas juntas, pero nos gustó la referencia”. Cabe señalar que la mascota del equipo es un ajolote.

En su primera temporada, los Capitanes de la Ciudad de México la concluyeron en la segunda posición de la liga y a partir del domingo enfrentarán las semifinales de la LNBP.

Para la directiva conformada por Moisés, Rodrigo Trujillo, Patricio Garza y Jordi Funtanet, presidente de operaciones, llegar a las postemporada en el primer año significaría cumplir un sueño. Después de que la quinteta vence por 88-74 a los Correcaminos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Moisés expresó a los jugadores que el sueño se había cumplido. Los jugadores le contestaron que el sueño no se había cumplido, “sueño cumplido cuando ganemos la final”.

Aunque la inversión que se ha hecho esperan recuperarla en un periodo menor a cinco años y aunque el equipo está planteado como un negocio, Moisés Cosío indica: “está planteado como algo que verdaderamente puede hacer la diferencia en el baloncesto nacional y en la ciudad”.

Ejemplifica que existe la necesidad de que “haya más héroes locales y no sólo empezar a ver para fuera. A mí se me haría increíble que un jugador universitario aspire a ser capitán. Además, sería decir que como ciudad la estamos armando bien y somos una gran ciudad. No entiendo por qué no nos podemos concentrar en que esto funcione, en lugar de ver para fuera”.

A Cosío Espinosa, quien también es accionista de una institución bancaria, forma parte del consejo internacional de New Museum y colabora con el MoMA y el Soma, se le cuestiona sobre si encuentra una relación entre el arte y el deporte y él responde que tiene una fascinación por la ética de trabajo de los atletas de alto rendimiento: “ver cómo entrenan, la repetición de un mismo movimiento, de un tiro, volver tu cuerpo esta máquina increíble, yo eso en sí lo considero un arte. Para mí, el arte significa muchas cosas más que la obra terminada, sino es todo lo que se genera, la investigación de los artistas, todo lo que se quiere decir”.  Cuenta con una colección de aproximadamente 200 obras.

yesme.cortes@eleconomista.mx