El partido contra Japón por octavos de final, el martes en Pretoria, tiene un significado especial para el delantero paraguayo Roque Santa Cruz, al haberse fijado como techo mínimo la tercera ronda en el que anticipó será su último Mundial.

Santa Cruz, del Manchester City inglés, disputa en Sudáfrica su tercera Copa del Mundo luego de Japón y Corea del Sur-2002, donde la albirroja fue eliminada en octavos, y Alemania-2006, en el que no pudo remontar la fase inicial.

"Todo lo que no sea jugar los cuartos de final va a ser poco para nosotros", dijo Santa Cruz en Balgowan, sitio de concentración de la rojiblanca, a unos 40 km de Pietermaritzburg (sureste).

"Queremos conseguir algo que nunca hemos logrado", añadió, refiriéndose a que los guaraníes no pudieron franquear el muro de octavos en sus anteriores siete participaciones mundialistas.

El ex jugador del Bayern Munich de Alemania, con el que ganó cinco veces la Bundesliga entre 1999 y 2006, ha marcado 21 goles con la selección y es el segundo anotador en su historia, a cuatro del máximo artillero José Saturnino Cardozo, que vistió la casaca paraguaya hasta hace cuatro años.

En Sudáfrica aún está en deuda, al igual que sus compañeros en el frente de ataque, aunque en el último encuentro del Grupo F contra Nueva Zelanda, que selló la clasificación a segunda ronda, fue elegido mejor jugador por la FIFA creando peligro con un tiro libre y dos asistencias cerca del área.

La falta de gol, sin embargo, no lo mortifica porque el equipo alcanzó el primer objetivo avanzando a octavos con tantos de un defensa, Antolín Alcaraz, y dos volantes, Enrique Vera y Cristian Riveros, a pesar de alinear tres delanteros contra Eslovaquia (2-0) y Nueva Zelanda (0-0).

"Yo creo que nadie en el grupo se siente de ninguna manera mal por no haber marcado. Al contrario, nuestro trabajo creo que es bien visto por todos los jugadores, corremos mucho, se trabaja bien, y eso es lo más importante", sostuvo.