Eli Manning, mariscal de campo los Giants, tardó seis segundos en lanzar el ovoide. Buscó tener un poco de espacio debido a que su bolsa de protección había sido vulnerada y, aunque los jugadores de New England lo jalaron en al menos dos ocasiones, él le lanzó balón al receptor abierto David Tyree, quien estaba escoltado por Rodney Harrison. David tuvo que dar un brinco para poder capturar el balón y lo apoyó en su casco para asegurarlo.

Esa jugada le permitió al representativo de New York dar un paso fundamental para ganar 17-14, en la edición XLII del Super Bowl. Tom Brady y compañía concluyeron una fase regular con un récord de 16-0.

Alrededor del Supertazón se genera mucha expectativa en relación con el espectáculo, lo deportivo y lo comercial. El año pasado, la final por el título de la NFL fue sintonizada por 114 millones de espectadores, simplemente se colocó como el programa más visto en la historia de la televisión de en Estados Unidos y, seguramente, lo mismo ocurrirá este fin de semana entre Panthers y Broncos en San Francisco.

El codiciado trofeo Vince Lombardi lo han ganado 19 de las 32 franquicias que conforman la Liga, a ese selecto grupo buscará entrar la franquicia de Carolina, por otro parte, será la octava vez que Denver que llegue a la cita.

Disputar el partido no es cualquier cosa y aunque alguien como Peyton Manning, que jugará este domingo su cuarto partido, ya tiene experiencia, para alguien como Cam Newton será su primera cita. ¿Cómo reaccionarán los cuerpos de ambos mariscales de campo ante la presión de 68,500 aficionados?

El enfrentar un duelo como el Super Bowl puede generar en los jugadores cierto nivel de estrés, en algunos casos éste puede llegar a modificar su rendimiento en la cancha, debido a que son varios factores los que se involucran.

De acuerdo con el estudio Psychological Factors Affecting Sports Performance , se puede generar una tensión que la persona puede asimilar y es capaz de concluir la actividad de manera favorable, cuando sucede el caso contrario se registra una baja en el rendimiento y un mayor desgaste.

La Universidad de Missouri realizó una investigación en la que se indica que cuando se libera la hormona del estrés por un largo periodo de tiempo, puede afectar el sistema inmunológico y, en el caso de los atletas, hace que el tiempo de recuperación de una lesión aumente.

Ser el jugador que define el partido puede ser un mero trámite, pero no cuando se está en la antesala del Super Bowl, y no ante un rival como Denver. En la final de conferencia, Stephen Gostkowski falló una jugada de punto extra. Él no se equivocaba desde el 2006; antes de lo que sucedió el pasado 24 de enero, había anotado 523 puntos extras de forma sucesiva.

El especialista en Medicina del Deporte, Samuel García Castrejón, explicó que cuando un deportista se somete a condiciones de estrés libera una mayor cantidad de hormonas y experimentan un desgaste mayor, entonces, en días previos a una competencia pueden experimentar una mala calidad de sueño, porque está pensando en la competencia, sobre lo que le falta por mejorar, y eso afecta en su desempeño.

Un deportista al menos debe dormir durante ocho horas, para completar cuatro o cinco ciclos del sueño.

Hay estudios que demuestran que la etapa de sueño profundo es donde se lleva a cabo la resíntesis de las fibras musculares, porque es cuando hay mayor liberación de hormona de crecimiento , acotó el también asesor científico del Gatorade Sports Science Institute.

Cabe destacar que las fibras musculares se desgastan cuando un deportista da un salto o corre, por ejemplo. El deportista también debe tener una adecuada alimentación e hidratación. Las disciplinas que se juegan en grupo representan un mayor desgaste para el deportista.

El exquarterback de Dallas, Troy Aikman, describió que para el Super Bowl de 1993 todo era normal . ¿Normal? Sí y era su primera cita. Troy narró para Forbes México que comprendió la magnitud de lo que sucedía hasta que escuchó su nombre en el altavoz del Rose Bowl, antes de entrar a la cancha. Los Cowboys vencieron a los Bills.

Para que el jugador tenga la energía suficiente es importante una buena alimentación. El Gatorade Sports Science Institute estimó que un mariscal de campo debe consumir un estimado de 5,200 a 5,400 calorías; un linebacker entre 5,900 y 6,200; un ala cerrada debe consumir entre 6,000 y 6,300, mientras que el liniero defensivo, entre los 6,100 y 6,400.

La falta de agua evita que se lleven a cabo los procesos metabólicos y eso ocasiona que el deportista se fatigue más rápido y pueda tomar una decisión incorrecta porque se desconcentra , añadió García Castrejón.

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El próximo domingo se enfrentarán en el Levi’s Stadium dos mariscales de campo de condiciones físicas distintas y, en consecuencia, con estilos de juego diferentes. En los últimos años, los quarterbacks de la NFL se han caracterizado por tener más movimiento.

Las características que presentan mariscales de campo como Cam Newton, Russell Wilson, Colin Kaepernick y Robert Griffin III, tienen un mayor desgaste, en comparación con los jugadores que se acoplan a un sistema en el que no tienen tanto movimiento.

La posición de mariscal de campo permite desarrollarse por más años, dependiendo las características, porque hay quarterbacks que nunca se han movido pero tienen una mejor capacidad de lectura de la defensa; un mariscal de campo experimentado es gracias a un buen entrenamiento, buenas capacidades físicas, y a la larga podrá explotar sus capacidades en la toma de decisiones , dijo Samuel García Castrejón.

El especialista en Medicina del Deporte añadió que en las disciplinas en conjunto el punto máximo de desempeño de un jugador se registra entre los 25 y 30 años.

La plantilla de los Panthers promedia 26.89 años, mientras que el roster de los Broncos tiene 26.19 años. Ambos están en la edad perfecta.

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