El quarterback de Acereros de Pittsburgh, Ben Roethlisberger, aceptó que lesionarse por segunda vez en la campaña 2015 de la NFL fue un duro revés anímico; sin embargo, aún tiene la esperanza de jugar el domingo ante Cafés de Cleveland.

Big Ben no las ha tenido todas consigo esta temporada, apenas en la tercera fecha de acción se lastimó la rodilla izquierda cuando el profundo de Carneros de San Luis, Mark Barron, impactó con su cabeza en dicha zona.

Tras el incidente, el mariscal de campo titular de los metaleros se ausentó de cuatro partidos y cuando parecía que el trago amargo era cosa del pasado sufrió un esguince en el pie izquierdo que lo obligó a abandonar el duelo contra Raiders de Oakland hace cuatro días.

Puedo manejar esto mentalmente, pero sí es frustrante. Obviamente Dios tiene un plan más grande para mi pierna que el que yo tengo. Estas cosas pasan por alguna razón, sólo debes seguir diciéndote a ti mismo que habrá un mejor panorama , confesó el pasador en charla con medios realizada en el vestidor del equipo.

Roethlisberger dijo estar consciente de que la decisión final sobre su participación en el choque de la semana 10 será del entrenador en jefe, Mike Tomlin; no obstante, él se resiste a descartarse, aun cuando los pronósticos no son alentadores.

Eso espero (jugar frente a Cleveland). Pero es decisión del entrenador. Veremos cómo se siente y tendremos una mejor perspectiva después de lo que ocurra hoy , explicó Big Ben, quien ya dejó de usar la bota ortopédica que le impidió entrenar la víspera.

En caso de que no se recupere a tiempo, el encargado de los controles de Pittsburgh será, por segunda ocasión en el año, Landry Jones, quien dejó mucho que desear contra Jefes de Kansas City, al conseguir un saldo de 16 pases completos de 29, ganancia de 209 yardas, una anotación y dos intercepciones.

Más allá de lo que ocurra este domingo en el Heinz Field, la buena noticia es que los Steelers descansarán a la semana siguiente.