Marco Antonio Ruiz decidió convertirse en entrenador cuando vivía su penúltima temporada como futbolista profesional.

Pasaba un momento difícil, jugaba para Tigres, pero estaba más tiempo en el banquillo de suplente que en el terreno de juego, porque Leonardo Álvarez y Osvaldo Batocletti —los técnicos que tuvo el cuadro regiomontano en aquel entonces— lo relegaron a la suplencia. Era el verano del 2005.

Ruiz salió del equipo al año siguiente porque quería tener minutos en el campo. Su deseo le hizo cambiar el máximo circuito por la Liga de Ascenso, debido a que fichó por el San Luis que entonces militaba en la división de plata. En el club potosino encontró regularidad (jugó 13 partidos), ayudó a que el equipo ascendiera a la Primera División y, al tiempo, cursó sus primeros estudios como entrenador. Primero en el Tecnológico de Monterrey y, posteriormente, en el Instituto Johan Cruyff.

Actualmente, pese al éxito de Toulon -uno de los torneos juveniles con mayor prestigio en el mundo- con la Sub-21 donde fueron subcampeones, hoy se juega ante Haití (en espera de una combinación de resultados para avanzar) parte de la credibilidad de su proceso en los Juegos Centroamericanos tras perder 2-1 ante Venezuela y 1-0 frente a El Salvador.

—¿Quiénes fueron los técnicos que más le enseñaron en su carrera?

Siempre recuerdo a Miguel Ángel Brindisi. Él me dio mi primera oportunidad para ser auxiliar cuando estuvimos en Jaguares (2009). Me enseñó parados tácticos, pero también me aconsejaba a ser recto y honesto con los jugadores. También valoro el tiempo que compartí con Luis Fernando Tena y Ricardo Ferretti.

—¿A Ricardo Ferretti le gusta tanto la disciplina como parece?

Sí, pero tiene otras virtudes que trato de aplicar actualmente con mis jugadores. Tuca dice que lo más importante como entrenador es la forma en que manejes al jugador, dentro y fuera de la cancha. Son la materia prima. Siempre lo enfatiza.

Ambos vivimos en Monterrey y platicamos constantemente. Nos sentamos, junto a Miguel Mejía Barón, para analizar a los rivales a los que me enfrenté con la selección. Me piden que les cuente mi experiencia y les pido consejos sobre cómo neutralizar o contrarrestar la táctica que los técnicos rivales me plantearon.

Ruiz contesta el teléfono en Barranquilla, un día después de que su equipo perdiera ante Venezuela en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Fue su segunda derrota ante el cuadro sudamericano en los últimos dos años. La primera fue en el primer juego del Mundial sub20, celebrado en Corea del Sur en el 2017.Antier sufrió su segunda derrota en el certamen ante El Salvador, que deja al Tri con pocas posibilidades de refrendar el título que consiguieron en Veracruz 2014.

—¿Qué le faltó el equipo en el inicio del torneo?

En el juego contra Venezuela nos quitó el balón y no fuimos capaces de arrebatárselo e imponerles nuestro juego. Contra El Salvador no fuimos claros del medio campo para adelante. Confío en que podamos revertir la situación.

—El equipo juega con 4-4-2, ¿por qué le gusta este sistema?

Es una metodología que tenemos en selecciones menores con dos sistemas tácticos: el 4-4-2 y 4-3-1-2. Trabajamos con ambos, el jugador mexicano se siente beneficiado, de acuerdo con un estudio que hizo la dirección de selecciones menores. Recientemente he tenido más libertad de parte de la coordinación de selecciones nacionales para implementar variables tácticas. Hemos observado que, pese a que son equipos con límite de edad, los técnicos rivales te estudian mucho.

—Rafael Puente, Gerardo Espinoza y Michel Leaño son parte los técnicos jóvenes en la Liga MX, ¿a qué se debe que no haya más?

Hay una apertura y un cambio generacional entre los clubes y los mismos entrenadores. Los técnicos jóvenes tienen más oportunidades que antes y como parte de esa generación debo estar atento para aprovechar las oportunidades cuando se me presenten.