Phil Jackson, el cerebro que tomó el desafío de gestionar a la dinastía grandiosa en los Lakers de Kobe Bryant y Shaquille O'Neal, y quien estuvo detrás también de la detonante carrera de Michael Jordan con los Bulls de Chicago, está entre los estandartes que Francisco Olmos ha elegido plantar en su vida como entrenador de baloncesto.

“De Jackson me llama cómo ha gestionado a sus estrellas, mas allá de su filosofía, es decir, para ganar necesitas buenos jugadores, pero normalmente tienen egos complicados. He leído sus biografías porque creo que es el entrenador que más estrellas de basquetbol ha gestionado juntos y en muchos años consecutivos”.

Al entrenador más campeón de la historia de la NBA con 11 títulos en 20 temporadas hay cosas qué preguntarle, y Paco Olmos no tarda ni un minuto en plantear sus dudas: “si tuviera la oportunidad de hablar con él, le cuestionaría ¿Cómo gestionó cuando varios egos a la vez se revelaban y se generaban conflictos de interés entre ellos? ¿Cómo logró gestionar los egos en problemas graves de equipo?”

De Valencia, España, el entrenador que tomó al Tricolor justo después de ganar el tercer título con Fuerza Regia en cinco años al frente, no tiene ídolos, en su lugar, prefiere absorber de muchas personas “y luego intentar hacer lo mío con lo que pienso, generar filosofía propia como entrenador y ser humano”.

Desde los 12 años de edad que comenzó a botar el balón hasta la actualidad, Olmos recuerda que entre los grandes, ha podido hablar con Michael Krzyzewski, entrenador destacado del basquetbol universitario de la NCAA, pero sólo el entrenador Eduardo Beut es el más valioso en su carrera. En una larga amistad de 38 años le reconoce el apoyo cuando tomó la decisión de ser entrenador y la importancia de transmitir la pasión por el basquetbol a los jugadores: “Yo no he tenido un padrino, me he tenido que ganar cada sitio y equipo en el que he estado. Eduardo siempre ha estado pendiente de mi, de lo que pasa en la evolución del baloncesto y la perseverancia de mi trabajo”.

La selección mexicana de basquetbol ha sido dirigida por seis entrenadores españoles desde el 2010, incluyendo a Paco Olmos, que suma su segunda experiencia como coach nacional, después de dirigir a Puerto Rico en el periodo 2013-14.

—¿A qué se debe que los entrenadores españoles tienen el voto de confianza para dirigir al Tricolor?

“Es una circunstancia que nosotros no buscamos. Lo que se tiene que hacer en México más allá de la formación de jugadores es preparar entrenadores. Los que hay, son gente madura, veterana. La idiosincrasia española es diferente a la mexicana y me tengo que amoldar. Mi papá desde pequeño me inculcó de manera profesional y personal que ‘hay que ponerse en el lugar del otro’, con esta idea ayudo a los jugadores para que puedan rendir al máximo”.

Liderazgo, con respeto y predicación

¿Cómo definirlo? ¿Cómo ganárselo? Olmos lo describe a su modo: “Si uno busca que lo respeten por el cargo que tiene, se debe generar comunicación, respeto y confianza. A partir de ahí el entrenador muestra disciplina, exigencia, trabajo, responsabilidad para poder pedírselo al jugador. Así me gusta manejar los grupos. Antes de ser profesionales somos seres humanos. Liderazgo es saber tratar a las personas por el carácter que tienen o la idiosincrasia que llevan en su entorno. El respeto se gana mostrando lo que exiges. Leo biografías de entrenadores, sobre sus métodos, cómo han conseguido liderar grupos, consulto algún psicólogo deportivo, intento ampliar mis conocimientos viendo videos o películas y sobre todo, me preparo para la dificultad”.

—¿Paco Olmos es un entrenador pro tecnología?

“Me acuerdo cuando empecé a entrenar que no existía tanta tecnología, leía libros y veía películas como entretenimiento. Con la tecnología, entre el playstation y los ordenadores, creo que el jugador lee poco. En las concentraciones buscan el WIFI para poner la playlist. El punto de culturizarse así mismo se ha perdido en un tiempo donde la tecnología se ha impuesto”.

—¿Cómo incorporas la ciencia de datos a tus entrenamientos?

“Creo en los datos. El preparador físico tiene muchos que nos ayuda a saber cómo se siente el jugador, lo que le hace bien o mal tu equipo, lo que vas a encontrar en tu rival. Yo tengo mi experiencia, saco conclusiones y tomo decisiones. Soy sincero, he tenido la fortuna de tener staff al que le delego la responsabilidad. Tengo un gran scout, fisioterapeuta, aplican la tecnología en su campo y me lo reportan.

La ciencia de datos no puede descifrar cómo se siente un ser humano, si se ha levantado mal, bien, si tiene problemas en casa, si esconde alguna situación. La parte empírica que permite saber sobre el rendimiento de un jugador no se puede separar del ser humano".

marisol.rojas@eleconomista.mx