¡Eres Grande Pablo! , gritó con emoción un aficionado cuando Pablo Hermoso de Mendoza recibía las orejas de Pescador de Los Encinos, astado del que luego de estructurarle una faena llena de poder y florituras ecuestres, había conseguido le fueran entregados los trofeos.

Y es que el jinete estellés no se podía conformar con el hierro del rejón de muerte a su primero, mismo que le privó hasta ese momento de algo grande y que lo motivó a sacar todo el arte que atesora para dejarlo plasmado en el ruedo de La Monumental.

El jinete a la usanza portuguesa y sus estrellas equinas, Estella, Chenel, Dalí y Pirata, devolvieron el esfuerzo de la gente que asistió a verlos, su apoyo y los gritos que les coreaban todo en el ruedo.

Estella, yegua de salida colaboró para que el centauro español pusiera el rejón de castigo en un principio, luego a bordo de Chenel el público miraba incrédulo las vueltas en redondo que daba el fiel caballo que, no por ello, dejó de aplaudir los perfectos quiebros que realizó el navarro montado en Dalí, que de un año para acá ha mejorado en sus florituras.

Para el tercio final y el rejón de muerte, el insustituible Pirata, corcel mexicano, hizo que el público se pusiera de pie en varias ocasiones luego de hacer otras tantas.

Finalmente, el rejón de muerte hasta la empuñadura: el toro rodó sin puntilla y el público reconoció con sus aplausos los dos apendices concedidos.

Fermín rompe en llanto tras su logro

Los matadores a pie porfiaron con los astados de La Soledad, que resultaron parados, aplomados, inciertos y con peligro.

Tanto Fermín Spínola como José Mauricio pasaron fatigas, siempre estuvieron por encima de sus enemigos y de no haber sido por un toro de regalo del mexiquense, se hubieran ido en blanco.

Luego de la poca colaboración para el lucimiento que presentaron los de La Soledad, Spínola decidió regalar un sobrero de Los Encinos del que brindó la muerte a Pablo Hermoso y vino lo extraordinario.

Lances variados ante un toro que se prestó, tenía recorrido, fijeza, bravura y calidad, presagiaban que la tarde que esperaba el torero avecindado en Querétaro había llegado.

Fermín ligó naturales, derechazos, dosantinas, molinetes, trincherazos y cuanto pase quiso, mismos que fueron coreados con fuerza por la afición que ya solicitaba el indulto del noble burel.

Atinado en un principio, el juez no concedió el perdón al ejemplar, pero una vez que Spínola se tiró a matar y dejó una estocada perfecta y en un afán protagónico, concedió dos orejas para luego verse obligado a dar el rabo, mientras Fermín lloraba emocionado el logro conseguido frente al burladero de matadores.

Para la corrida 17 el próximo domingo, la empresa anunció a Eulalio López El Zotoluco, José María Manzanares y Joselito Adame con un encierro de Julián Hamdam.