—Brasil va a ganar el Mundial.

—No, México. 

—Sí, México porque va a aplastar a Alemania. 

—Sí ganaremos como mexicanos porque queremos ponernos todos felices ¡por la victoria de la derrota de Alemania (sic)! 

Aaron, Leo, Abril, Leslie y Mauricio se arrebatan la palabra para contestar a la pregunta ¿Quién va a ganar este Mundial? Los cinco están sentados en el pasto de las canchas de futbol del deportivo Leandro Valle, el más pequeño tiene siete años y el más grande 10. 

Alrededor de 80 niños jugaron en estas canchas un sábado por la mañana, todos patearon el balón y entrenaron con la ilusión de ser el único elegido para tomar de la mano a un jugador de la Selección Mexicana y acompañarlo en su entrada a la cancha del estadio Luzhniki en Moscú, donde México y Alemania tienen el primer partido del Mundial.

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Megan Viviana Huesca Martínez se dibujó con crayolas de colores acompañada de un jugador de futbol. Están en medio de la cancha, sobre el césped —con las dos porterías en cada extremo— pintó nubes, un sol, un balón color verde, corazones, caritas felices y escribió: “Yo quiero ir a Rusia porque nunca he viajado en avión, es una experiencia nueva, nunca he conocido ningún país ni he ido a ver partidos de futbol, por eso quiero ir”. 

Como en ediciones mundialistas anteriores, el programa Player Escort ‘Vive tu Sueño’ llevará a un niño mexicano al Mundial. A Megan le dieron la noticia directivos de McDonald’s y de Glorias del Deporte, proyecto que trabaja con niños en situación de vulnerabilidad. 

“Tengo nueve años, vivo con mi mamá, mi abuela. No sé cómo hablan los rusos ¿es muy difícil? Y si veo al Chicharito (…) mmm (...) No sé qué decirle, me pongo nerviosa, le agradecería por la oportunidad”.

La fundación Christel House México la apoya en su educación, la directora del colegio explica que Megan vive en una zona de la ciudad muy insegura, en un pequeño cuarto, y es buena estudiante. A su edad, opina que el futbol le ha ayudado a ser responsable “porque el deporte hace mejores personas”. 

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En el pasto sintético del deportivo La Fragata, en Coyoacán, entrena André Tejado. Empezó pateando el balón en la sala de su abuelo y ahora lleva tres meses jugando en la escuela de futbol de Borussia Dortmund. Hace un año que su abuelo ya no está con él.

“Siento su vibra en cada juego. El futbol me ha ayudado a ser más responsable, a apurarme más a mi tarea y me ha dado más amigos”.

David, defensa del Dortmund, lleva cinco goles en el torneo interescolar. Dice que cada vez que anota piensa en su tía.

“Una semana antes de mi cumpleaños falleció mi tía, ella me decía que soy un gran jugador y pues siempre pienso en ella antes de jugar”.

El futbol también une a quienes ya no están juntos. 

Ese día tuvieron práctica de tiro a gol. A David le cuesta trabajo disparar con la pierna izquierda y André intenta perfeccionar su disparo. En su rostro no hay señal de frustración, todo se convierte en risas. Lo único que quieren es meter un gol.

La terapeuta infantil Claudia Sotelo asegura que la mejor forma para que los niños respeten las reglas es con la práctica de un deporte. Les sirve como entrenamiento emocional, motivación para conseguir logros y retos físicos. 

“Los niños emprenden nuevos desafíos al intentar un deporte. Puede comenzar como una moda, con las estampitas de jugadores o verlos en la televisión, pero los niños pueden descubrir que tienen habilidades para jugar”.

Los 20 integrantes de la categoría de 12 años de la escuela de Borussia Dortmund dividen su favoritismo entre Messi y Cristiano y un par de ellos se deja llevar por la irrupción de Mohamed Salah. 

El entrenador de las selecciones menores de España, Mariano Moreno, explica: “Un niño o un joven son imitadores de su ídolo y todos ellos tienen un ídolo como futbolista, lo que podemos inculcarles es que intenten hacer las mismas cosas, la disciplina, la pasión y la motivación. Lo futbolistas se convierten en ejemplos de vida”.

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—Ribery tuvo un accidente, pero le echó muchas ganas afuera y adentro de la cancha: David.

—A mí me gustan los jugadores que eran pobres y ahora son supermillonarios, que le echaron ganas al futbol: André.

—Messi juega bien, pasa el balón, pero admiro más a Ronaldo porque me inspira a que sea igualito a él. A parte de sus reacciones y que sangra y todo, cada que tiene un error lo quiere arreglar para ser un futbolista muy famoso: Aaron.

—Cristiano se rompió y siguió jugando. A mí una vez que pegaron duro en la panza y aun así seguí jugando. Quiero ser grande como él para jugar en un estadio: Mauricio. 

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En México, hay 32.9 millones de niños de cero a 17 años y, de ellos, 40% práctica deportes en equipo y la mitad (21%) miró los partidos del Mundial de Brasil 2014, de acuerdo con el informe de audiencia del torneo. Esta cifra representó el segundo índice más alto de un total de 207 países a donde llegó la señal del Mundial. 

—A mí me ilusiona, porque quiero explorar nuevas experiencias en partidos que hay en otra parte del mundo y ¡también ver cómo aplastamos a Alemania!

—Yo desde chiquito quiero ir al Mundial porque ése es mi sueño.

Todos estos niños no se memorizan alineaciones, ni más nombres que Messi, Ronaldo, Guillermo Ochoa, Salah, Chicharito. Uno cree con fuerza que el mejor jugador de la Selección Mexicana es Javier Hernández, otro opina que es el portero Guillermo Ochoa “porque él ha sido mi inspiración para poder seguir adelante”.

Incluso, convertirse en futbolista puede significar un trabajo de ensueño.

—Quiero ser futbolista y cantante, pero por ahora sólo el futbol. No es difícil convertirse en jugador. El trabajo de mis sueños es estar en el equipo de nuestro país y ganar muchas copas de oro. 

—Debes practicar, apoyar, esforzarte. Si pierdes un partido no importa, sigue intentándolo hasta que lo logres. 

PD: Si los adultos escucháramos más a los niños, recordaríamos la magia del futbol.