“Lo mejor para este deporte es la NBA, no hay vuelta de hoja, y aquí en Querétaro tenemos las mismas amenidades que cualquier aficionado que va a la NBA, tenemos sillas NBA en el court side, tenemos palcos estilo NBA y aparte toda la butaquería, que son asientos individuales. Sin duda estamos copiando un modelo de negocio exitoso”, explicó a El Economista Roberto Alvarado Rosete, secretario de Asuntos Técnicos y representante permanente de Libertadores de Querétaro.

Quizá suene descabellado comparar una arena para la práctica del baloncesto profesional en México con una de Estados Unidos, pero hay elementos. El Auditorio General Arteaga, casa de Libertadores, es un ejemplo de los conceptos que se introducen de las mejores ligas del mundo con la finalidad de brindar un mejor espectáculo.

El auditorio fue remodelado en el 2016 a partir de la necesidad de una casa para un renovado equipo de baloncesto que volvía al circuito profesional.

“Hablamos con la gente de gobierno de querer albergar un equipo profesional nuevamente. Hemos estado ya en la temporada 2009-10”, explicó Alvarado.

La remodelación costó cerca de 20 millones de pesos, según el representante, y se trató de un trabajo conjunto entre el gobierno del estado y el equipo.

Entre los elementos tecnológicos que se incorporaron está una duela estilo NBA con cojinetes para proteger las rodillas de los jugadores, así como seis cámaras en circuito cerrado y para la transmisión de los partidos cuatro pantallas gigantes, dos al centro y a los costados, para no perder detalle. A cargo de Libertadores estuvo la butaquería, los asientos tipo NBA, el armado de los palcos y el espectáculo. Como ocurre en los recintos de la LNBP, Libertadores comparte su casa con otros espectáculos.

“Se dan conciertos, funciones de box, de lucha libre, es un multifuncional que le da muchos servicio a la comunidad de Querétaro”, añadió.

Más que la lejanía en tecnologías o en capacidad que separa a los recintos de México de los estadounidenses, es la dependencia al estado. En la NBA la inversión para construir la mitad de los recintos fue privada, en la LNBP todas las arenas pertenecen al gobierno, pero se busca la independencia.

“El apoyo (del gobierno) que reciben las franquicias en ese sentido son mediante el préstamo de los estadios. Muchas franquicias tienen en mente construir sus propios inmuebles porque piensan que esa es la vía para que el equipo se convierta en un negocio redondo”, dijo el comisionado de la LNBP, Alonso Izaguirre, en los últimos playoffs.

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