La mejor futbolista del mundo en el 2008 casi llevó a la quiebra a su club. En un intento por recompensar a Marta, que un año antes logró el subcampeonato con Brasil en el mundial femenil de Estados Unidos 2007, y que se consagró como campeona goleadora y mejor jugadora del torneo, el equipo sueco Umea IK le ofreció un contrato de 400,000 dólares anuales, a través de un esquema donde patrocinadores pagaban gran parte del salario de la jugadora brasileña.

Eran tiempos donde el futbol femenino buscaba el mejor modelo organizativo que llevara a los torneos de mujeres al profesionalismo. En ese año, 2007, el mundial femenil por segunda ocasión superó 1 millón de aficionados en los estadios durante los partidos. Pero no todo eran buenas noticias, ya que al finalizar el 2008, la mejor jugadora dejó el futbol sueco para jugar en Estados Unidos.

Cada vez más ligas lucen más sólidas, un reflejo de ese movimiento se encuentra en las 225 jugadoras que participarán en el Mundial femenil de Francia 2019 y que juegan en ligas extranjeras. Eso significa que 40.7% de las futbolistas del torneo encontraron condiciones salariales, de crecimiento, proyección y desarrollo fuera de sus países de origen.

Francia, en todas sus divisiones de futbol femenil, aporta 50 jugadoras al mundial, que inicia este viernes, de las cuales la gran mayoría participa en la D1 Femenine que se coloca como el torneo que mayores salarios otorga en el futbol profesional femenil.

Según el Global Sports Salaries Survey 2017, Francia tiene el torneo femenil mejor pagado del mundo, donde en promedio una jugadora recibe 49,782 dólares al año.

Otro rasgo de la solidez financiera del futbol francés se encuentra en Ada Hegerberg, la mejor futbolista del momento, ganadora del Balón de Oro femenino y que tiene ingresos de 450,000 dólares anuales. La delantera noruega juega en Olympique de Lyon, ganador de las últimas cuatro ediciones de la Champions League femenina.

El futbol femenil cada vez es más profesional. Las ligas han desarrollado modelos para mejorar las condiciones salariales de las jugadoras, aunque eso no haya sido suficiente para cerrar la brecha con el futbol varonil.

En el mundial de Estados Unidos 2003, sólo 38 jugadoras participaban en ligas extranjeras, es decir, fuera del país al que representaban en el torneo. Además del país norteamericano, Suecia y Noruega lucían como las naciones que mejores oportunidades laborales ofrecían a las jugadoras.

En Francia 2019, hasta 33 países aportan seleccionadas nacionales al mundial femenil, destacando la tradición de la Women´s National Soccer League y los programas universitarios de Estados Unidos, que aportan 73 jugadoras al mundial.

Ahora, hay una predilección de las futbolistas por jugar en los países o torneos que mejores salarios ofrecen. Por ejemplo, la Bundesliga de mujeres tiene una media de salarios de 43,730 dólares al año, y para el mundial hay 33 jugadoras que participan en clubes alemanes.

El futbol inglés ofrece un salario medio de 35,355 dólares al año, y para el mundial de Francia 2019 los clubes ingleses aportan la mayor cantidad de seleccionadas de su historia, con un total de 49 jugadoras. Estados Unidos (27,054 dólares al año) y Suecia (14,160) son países que también aportan una importante cantidad de seleccionadas al mundial, con 73 y 32 seleccionadas, respectivamente.

Además, sólo 11 jugadoras inscritas para el mundial femenil no tienen equipo, la cantidad más baja desde el 2003, cuando en el mundial de Estados Unidos aparecieron 12 jugadoras libres en la competencia.