Miguel Calero llegó con tres maletas de Bogotá, algunos muebles, lloró 15 veces en partidos de Pachuca, ya era mexicano y le encantaba escuchar a Pedro Arroyo cuando iba en su auto. Le decía El Cóndor y fue el portero más ganador en la historia del futbol mexicano con 10 títulos.

Casi siempre se levantaba a las 7 de la mañana para ir a entrenar y recuerda su momento más feliz en el futbol cuando, semidesnudo, tras regalar guantes, camiseta, zapatos, se despidió en un partido de Liga ante Pumas y aquel abrazo del argentino Javier Muñoz Mustafá le desató un llanto desconsolado. Con 41 años el portero, El Cóndor, decidió emprender un vuelo lejano.

El portero más glorioso de Pachuca, quien murió ayer al mediodía, siempre tuvo la consigna de regresarle al club todo lo que me dio y lo ha garantizado con un sitio en el recuerdo, un lugar muy especial para cualquier rincón de la memoria del club.

Miguel siempre reconoció que sus duelos con los delanteros eran sobre todo batallas mentales, él o yo , dijo en un homenaje realizado por Tuzos TV hace más de un año, donde recuerda como sus rivales más peligrosos en la cancha a los delanteros José Saturnino Cardozo, Humberto Suazo y Salvador Cabañas.

Soy buena persona aunque tenga este rostro mal encarado , comentó en una de las entrevistas concedidas al canal oficial en charla con Jabel Marines, encargado de Comunicación del equipo y con quien mantenía una relación personal, que resumió en su cuenta de Twitter: Amigo... al final estaremos juntos, todos tarde o temprano cruzaremos ese puente .

Y es que Calero significó parte de esa familia que le dio modernidad, institucionalización, seriedad y calidad a un equipo que antes del siglo penaba entre Primera y Primera A. Tuzos es Pachuca y Pachuca es Tuzos, por eso todos le lloran.

Luego de aquella noche del 22 de octubre del 2011 en el Estadio Hidalgo, en su partido de despedida, jamás dejó de ser requerido y querido.

Como hace un año, cuando llevó a más de 2,000 personas a un evento realizado en Tulancingo, Hidalgo, en la paletería Franky. La estación de radio local transmitió el evento y una de las asistentes decía: Lo queremos porque quiere a Pachuca, porque se nota que lo ama y nosotros lo amamos a él por eso .

Ya años antes había enfrentado a la terrible trombosis, la derrotó y estuvo casi inactivo un año, pero volvió, esa es la gran victoria de mi vida , recuerda en una entrevista publicada por el diario El País de Colombia.

A Calero lo recuerdan por sus 395 partidos con el club, como sus goles de cabeza con la gorra o la narración de Christian Martinoli del 6 de octubre en el 2010 en la semifinal ante Guadalajara: Va Calero… gol, gol de Pachuca y Pachuca está en la final, vean a Calero, vean a la gente , una narración épica, aunque Miguel no haya sido al final quien lo haya marcado en el minuto 93 del encuentro.

Los reporteros que le entrevistaron advierten que el portero no tenía temor en dar su número telefónico, siempre se sentía querido , y además tenía atención con todos en el club. Quiero enseñar, ésa es mi meta ahora , decía cuando se le cuestionaba de su futuro y su presente al ya no estar en el arco de Pachuca.

Andrés Fassi, vicepresidente del club y quien fue uno de los responsables de ficharlo de Atlético Nacional por poco más de 2 millones de dólares, trata de certificar su legado con una frase: Él significo un pilar para los valores y los éxitos de la institución, un hombre ejemplar, fortaleza, dedicación, pasión .

Sus lances y discurso siempre iban de la mano. Todo lo he hecho por el hincha de Pachuca y eso me hace feliz a mí . Y así paró el penal a Landon Donovan en la final de Superliga, las atajadas para los cuatro títulos de Liga y otras más para las seis coronas internacionales.

Miguel dictó su propio epitafio. Lo hizo frente un micrófono anunciando su adiós en octubre hace más de un año ante la porra, los directivos del club, sus compañeros y la prensa en el anuncio del retiro. Si volviera a nacer me llamaría Miguel Calero, sería portero y defendería a huevo los colores de Pachuca . Seguro que así será.

Miguel Calero

  • Posición: Portero
  • Edad: 41 años
  • Títulos conseguidos con Pachuca: 10

Lágrimas, tristeza... ?adiós al Cóndor

Fueron horas de incertidumbre y dolor; amigos, compañeros y familiares de Miguel Calero visitaban el hospital en busca de buenas noticias, al salir sus rostros reflejaban la dura realidad: cabizbajos, intentando contener el llanto y sin dar declaraciones, sus expresiones daban indicios sobre lo que minutos después confirmó el médico del club Pachuca: El Cóndor había perdido su última batalla.

Nueve días después de la primera trombosis, un nuevo coágulo interfería en la vida del portero colombiano, habían pasado algunas horas desde la confirmación de la nula actividad cerebral de Miguel y los momentos posteriores fueron de esperar un desenlace que nadie deseaba, Marvin Cabrera y Carlos Gerardo Rodríguez visitaron a su compañero, amigo y mentor.

Minutos antes del mediodía, Marvin salió con pasos pequeños, lento, como postergando enfrentarse a la pregunta del estado de salud de su amigo. Con la cabeza baja y el rostro desencajado, de su boca sólo salió un débil: Ahora no, por favor , el tono de su voz se quebró, no pudo hilar una segunda frase y continuó su andar, sus ojos desprendían un brillo, húmedos por las lágrimas que intentaba contener pero al final la situación superó su deseo.

El jefe de los servicios médicos de Pachuca, Antonio Torres Mendoza, salió a confirmar la noticia, con un nudo en la garganta, dijo: Lamentamos informarles la muerte de Miguel Calero, mañana se ofrecerá una misa en su honor en el estadio Hidalgo, la tristeza y el dolor embargan a todo México .

Estaban ahí también medios colombianos que hicieron el viaje para informar a su gente la situación de Miguel. Johnson Rojas, periodista de la televisora Caracol, describió la imagen que tienen sus compatriotas del portero. Era sinónimo de alegría, espectáculo, era un hombre que afrontaba las concentraciones lleno de optimismo, un profesional, respetaba las jerarquías en la portería colombiana , expresó.

A lo lejos, en la sala de espera, como dos padres, Andrés Fassi y Jesús Martínez permanecían al pendiente de la familia de Miguel, como en los 11 años de su estancia en el club, los dirigentes nunca pasaron por alto el factor humano en momentos complicados.

Al final, y fundiéndose en un abrazo, se marcharon para recibir a su amigo en su casa, Pachuca, la morada que adoptó al Cóndor y donde forjó una historia de éxito que se recordará por siempre.

(Con información de Eduardo Hernández Castro)

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