El equipo Audi Drivers ABT Schaeffler tiene la reputación de haber sido campeón en la edición 2019 del E-Prix de la Fórmula E de la Ciudad de México. Aquella vez, el tramo final fue adrenalina pura, con una espectacular maniobra del piloto brasileño Lucas di Grassi.

Al consumarse el triunfo, la transmisión de televisión dejó de lado las imágenes de la carrera para mostrar la reacción del director del equipo, Allan McNish, quien levantó los brazos con los puños apretados y se abrazó con sus compañeros.

McNish,ex corredor escocés platicó con El Economista sobre cómo pasó de vivir las emociones de una carrera desde el volante, a la silla de director de escudería.

¿Cómo es la relación con los pilotos?

“Es como un matrimonio porque compartes y vives todos los sentimientos junto a ellos. Son personas emocionales entonces cuando tienen problemas hay que levantarlos anímicamente, porque su estado de ánimo involucra su seguridad, lo que afecta directamente a su resultado. Tengo que crear un entorno en el que se sientan cómodos y hacerles sentir mi apoyo. El sentimiento de apoyo es algo que en ocasiones se subestima y es muy determinante.

Ambos son como hermanos, han estado juntos por seis años, también ellos son una clase de matrimonio en cierta manera (risas). Se conocen bien, saben cómo llevar los buenos y malos momentos para apoyarse”. 

¿Cómo cambian las emociones de vivir una carrera como piloto a director?

Crecí viendo este deporte toda mi vida. Antes de comenzar a ser piloto mi padre y madre realizaron carreras en motocicleta, lo que me dio la oportunidad de vivir este sentimiento, y cuando esta sensación entra a tu cuerpo, nunca se va, es como una droga. Entonces cuando decidí retirarme siempre supe que quería seguir formando parte del deporte motor. Sin duda estoy desde el lugar correcto, porque es una forma de utilizar todo el aprendizaje que tuve en mi carrera como piloto”.

¿Es más placentero vivir las carreras como director?

Sí. Cuando eres un piloto tienes que lidiar con patrocinadores, ingenieros, el equipo de diseño, entre otras personas. Buscas conjuntar al grupo para tu propio éxito. Los pilotos lo llaman el éxito del equipo, pero no es así, es un triunfo propio. Ahora hago exactamente lo mismo, pero con Daniel Abt y Lucas di Grassi (corredores del equipo), entonces no es sobre mí, es para todos los que pertenecen al grupo. A veces hay días que tenemos algunas discusiones, porque todos son competitivos, pero en general, tengo que resaltar lo afortunado que soy por el gran grupo que tengo”.

¿Cómo se manejan los momentos complicados?

“Hubo una situación particular en la carrera pasada en Santiago. Tuvimos una pequeña discusión, nada serio. Cada quien expresó su punto, unas horas después se terminó el problema. Ese es un punto a destacar, se van a casa y no toman lo negativo. Son muy buenos en ese sentido. Les marcas por teléfono al día siguiente en la mañana y todo está bien de nuevo. Esta actitud es una necesidad en el deporte. Pasas demasiado tiempo junto al grupo. No puede haber resentimiento o problemas de una carrera a otra”.

¿Cómo es una charla previa al inicio de una carrera?

“Es diferente dependiendo de la situación. En ocasiones es un caso de levantarlos anímicamente, en otras de mantenerlos tranquilos. Pero en general estos dos pilotos saben qué hacer y no es que tenga que guiarlos mucho”.

¿A nivel personal, cómo has vivido el cambio de roles en tu profesión?

“Tengo dos hijos, una niña de 11 y uno de 14 años. Ambos aman los deportes, aunque todavía no mucho el automovilismo. Algo que me hace mejor es tener la oportunidad de llegar a casa y olvidarme por completo de este deporte. Cuando corría, era pensar  365 días y 24 horas sobre las carreras. Ahora puedo olvidarme un poquito de esto y es una parte trascendental porque nunca volverás a ser joven. Todavía queda algo de energía en el tanque y lo tienes que usar de una manera inteligente”.

A la par del crecimiento global de la Fórmula E, se ha desarrollado un avance en la cuestión mecánica y tecnológica de los automóviles del serial, con el cambio a la segunda generación de automóviles que llegaron para la quinta temporada de la competición.

¿Cómo defines el cambio de primera a segunda generación?

“La primera generación era como los primeros celulares. Eso aparatos cumplieron con su trabajo. Pero para ser honesto, la verdad es que no eran aptos para el propósito. Ahora con la segunda generación, es un auto de verdad y que podemos desarrollar, tenemos suficiente energía que en realidad podemos plantear una estrategia de ataque hasta el final y tenemos la capacidad de un mejor desarrollo”.