Daniel Ludueña apareció trotando rumbo a la media cancha, con una enorme sonrisa, mientras jalaba aire de manera desesperada, en busca de recuperar el aliento que había perdido segundos antes, luego de marcar un soberbio gol que encaminó al triunfo 3-1 a Pumas sobre América y que lo colocó sin lugar a dudas como la figura del compromiso en el que los universitarios volvieron a ganar ante las Águilas luego de seis juegos en los que no habían sabido más que perder ante los azulcremas.

El Hachita terminó agotado por que además de gritar el tanto de la diferencia fue sacudido por sus compañeros, quienes luego de cuatro choques de Liga y dos de cuartos de final en los que habían sido superados ampliamente por el América que fue dirigido por Miguel Herrera, sentían que, por fin, se iban a sacudir la paternidad de los de Coapa.

Por eso Ludueña no dejó de sonreír desde los ocho minutos, instante en el que Rubens Sambueza perdió una pelota en zona de seguridad con Javier Cortés, volante que habilitó a Daniel quien con disparo pegado al palo abrió el marcador, que minutos más tarde fue emparejado por Raúl Jiménez con zapatazo cruzado a unos pasos de la línea de gol, y que de manera milagrosa, gracias a tres atajadas de Alejandro Palacios, arquero felino, no se inclinó a favor de las Águilas que se cansaron de fallar.

Pero el Hachita no dejó de sonreír, de disfrutar del partido, a pesar del agobio que su rival mantenía sobre su guardameta. Quizás el volante argentino naturalizado mexicano presentía que el futbol le tenía deparado un gran momento momentos más tarde. Tal vez por eso fue con seguridad al minuto 68 a colocar el balón para cobrar un tiro libre e instantes más tarde mandarlo al ángulo con un cobro fino, lleno de técnica.

Tras la soberbia actuación de Ludueña, ya con América hecho un desastre por la expulsión de Francisco el Maza Rodríguez por darle un rodillazo a Marco Palacios, fue Roberto Ramírez quien le puso la cereza al pastel de Pumas al aprovechar un obsequio de Juan Carlos Valenzuela, quien le devolvió mal la pelota a su arquero y permitió que el canterano terminara por sentenciar a los americanistas.

De la mano de el Hachita, Pumas terminó con una pésima racha ante América, equipo que ante los del Pedregal perdió su tercer partido de forma consecutiva y puso en riesgo la continuidad de Antonio Mohamed como su entrenador.