Londres. Una fiesta que embriaga de nostalgia. Tal como lo hicieron en la ceremonia de inauguración, los londinenses quisieron despedirse del mundo con música, color, baile y clase. Tal como lo fueron durante poco más de 16 días, donde todo fue deporte en Gran Bretaña y en el mundo.

Anoche, era justo dejar partir a un evento que había sido del mismo modo intenso como emocionante. Por eso miles de personas se congregaron para ver el último performance que la fiesta británica ofrecería, para apreciar en dos horas, un resumen por el paso de los años, de décadas musicales, de historia lírica.

Todo fue una fiesta. Estaban ahí, el príncipe Harry y Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), quienes aparecieron en el estrado para ver partir los XXX Juegos Olímpicos de la era moderna y ponerle punto final a ese momento que habían esperado desde que, en el 2005 en Singapur, el belga anunció que la sede albergaría la justa que ayer concluyó, a decir del propio Rogge con éxito .

Y deja Londres historias que contar, como las de las mujeres que abrieron y cerraron el medallero en esta justa: la primera en ganar un oro en los JO del 2012 fue la china Yi Siling, en tiro rifle de aire 10 metros, mientras que la última medalla entregada fue ayer para la lituana Laura Asadauskaite, en pentatlón moderno.

Y que el dominio del género en esta competencia fue clara: dos tercios de las medallas fueron conseguidas por mujeres y fue esta la primera ocasión que todos los países tuvieron al menos una mujer participante.

De historias como las de China, encargado de implantar un récord: fue el único país en la historia olímpica que logró conseguir una medalla de oro diaria durante los 16 días de competencia.

Mejor aún, aquellas que involucran a los atletas que lograron implementar 44 récords mundiales y 117 récords olímpicos. En lo individual, Michael Phelps fue el atleta que más metales consiguió en Londres 2012, con un total de seis, cuatro de oro y dos de plata, con lo que sumó 22 medallas olímpicas en su carrera, 18 de ellas de oro y es ya el atleta más ganador de preseas en la historia de JO.

Y que su país, Estados Unidos, consiguió un récord histórico de 46 metales dorados, cantidad que nunca habían logrado si no eran ellos los organizadores de los Juegos.

Historias como las del rey Usain Bolt, jamaiquino que se convirtió en leyenda al ser el único atleta en la historia en conquistar dos veces consecutivas el oro olímpico en los 200 metros planos. Y que impuso récord en las redes sociales: 88,000 tweets por minuto se publicaron enseguida que El Relámpago ganó su medalla en los 200 metros.

También dejan todo aquello que no se puede contar: sudor, lágrimas y el recuerdo inamovible de la última hazaña, la del ugandés Stephen Kiprotich que ganó el oro en el maratón varonil, el primero para su país en 40 años, apenas unas horas antes de la clausura.

Brilla el pebetero, poco antes de extinguirse. Pero da paso, avisa que Brasil, con su samba y su fiesta toma la estafeta en un enorme reto por superar lo hecho hasta ahora por cualquier Comité Organizador. Y allá va, la flama de los sueños, de la que ya en segundos no queda nada. Lágrimas y nostalgia, bienvenido Brasil: Thank you London, see you in Rio.

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