Jefferson Duque regresó en enero de este año a México a cumplir con la misión de consolidar su carrera. Pasó los primeros días del 2018 entrenando con Atlas, el equipo que en el 2016 lo compró por 1.5 millones de dólares y que esperaba recuperar la inversión que había hecho por el delantero que llegó como máximo goleador de Colombia.

Los rojinegros pasaban una etapa de reestructuración y los cupos de delanteros estaban ocupados, después de un mes sin jugar, Jefferson fue traspasado a Monarcas, club que pertenece al mismo grupo empresarial.

“No es una imposición ni que no haya habido nada más en el mercado. Jefferson había tenido varios ofrecimientos, había que ver dónde quedaba, pero nosotros lo quisimos desde siempre, ya lo habíamos pedido aunque se había trabado”, dijo Roberto Hernández, entrenador de Morelia, el segundo club de Duque en México.

La Liga MX siempre da una segunda oportunidad, en el caso de Jefferson va su tercer intento por consolidarse en México con su regreso a Atlas, justo dos años y medio después de llegar por primera ocasión a nuestro país.

Jefferson no es el único futbolista reciclado, que tienen otra oportunidad de los clubes del futbol mexicano. Para este torneo se le agregan Andrés Rentería (Cruz Azul), Enrique Triverio (Toluca), Diego González (Tijuana) y Eduardo Herrera (Santos Laguna) son los futbolistas que tras salir a jugar a ligas extranjeras regresaron a la Liga MX.

Alex Aguinaga indica que los técnicos y los directivos esperan que la inversión realizada en el futbolista por fin dé resultados a los clubes, sobre todo porque ya tiene la experiencia previa en el país, en el estilo de juego, los climas, el entorno, para tener una mejor adaptación.

Él acumuló 490 partidos de Liga en México, sabe lo que es tener constancia y que si no se tienen resultados o rendimiento adecuado, podrás tener dos, hasta tres oportunidades, pero cada una de ellas con menos minutos, con menos confianza de los directivos y los jugadores terminan por desaparecer del mapa del futbol mexicano.

“Son buenos jugadores y creen que les puede ir mejor que la primera ocasión, después de conocer el ambiente, el medio, podrían tener una mayor velocidad de adaptación que se necesita y aspirar a que rinda lo que ellos vieron para contratarlos”, explica Alex Aguinaga.

Duque y Triverio regresaron para hacer valer la inversión que realizaron sus clubes, 1.5 y 2.1 millones de dólares, respectivamente; pero en los casos de González, Rentería y Herrera, vuelven al futbol mexicano en busca de revivir momentos que les permitieron ganar prestigio en el torneo y en los tres casos jugarán en clubes distintos al equipo original donde se dieron a conocer.

Enrique Triverio ya conocía el ritual de presentación de refuerzo en Toluca: la playera que dejó con el número 21 en la espalda, el técnico en turno y el directivo que le entregaron la camiseta que nuevamente lo unía al club mexiquense.

“No suelo arrepentirme de las decisiones que tomo, era volver a mi país a un club grande y el hecho de que no haya terminado jugando, hoy se da la segunda oportunidad y sí, uno viene con esa sed de revancha y con muchísimas más ganas”, expresó el delantero en su presentación de cara al torneo Apertura 2018.

En su primera etapa con Toluca el atacante jugó 65 partidos de Liga y Copa, anotó 30 goles y en su mejor torneo marcó 10 goles, pero se le recuerda más por el empujón que le dio al árbitro Ángel Flores en un partido de octavos de final de la Copa MX, lo que ocasionó un castigo de un año de suspensión, que al final fue reducido a sólo ocho partidos.

En Racing, Triverio jugó un promedio de 52 minutos en cada uno de los 21 partidos que disputó, nunca se convirtió en titular y anotó dos goles. Toluca invirtió 2.1 millones de dólares en la suma de las dos operaciones de compra, la primera para el Apertura 2015 y la segunda para el Apertura 2018.

La inconsistencia ha sido un rasgo que también acompañó a Eduardo Herrera y Andrés Rentería durante su experiencia fuera de la Liga MX. El delantero mexicano que estuvo la temporada en Escocia con Rangers apenas jugó 572 minutos en 37 partidos, una media de 15 minutos en cada encuentro. Su aportación al club fue de dos goles y una asistencia.

“Es una motivación porque con la llegada de tantos extranjeros a México se limitó el espacio para el jugador mexicano, y muchos están jugando en diferentes ligas en el mundo, algunos intentaron ir a Europa, a probar suerte, porque en su país no tiene el espacio”, agrega Alex Aguinaga.

En el caso de Rentería, que pasó todo el año pasado en Atlético Nacional, donde sólo anotó tres goles en 2,678 minutos, su regreso a México vía Cruz Azul le significan la oportunidad de reeditar sus mejores actuaciones, las que vivió en Santos Laguna logrando los títulos de Liga y Copa y acumulando 30 anotaciones.