La vocación ofensiva de Gustavo Matosas sacó a flote a León en su debut de la Copa Libertadores. El técnico uruguayo demostró la dedicación e importancia que pondrá en el torneo y sólo esperó media hora del partido para realizar su primer cambio, en busca del triunfo y para aprovechar la superioridad numérica de la que gozó la Fiera desde el minuto 12.

Franco Arizala fue el revulsivo que impulsó a los guanajuatenses para imponerse 2-1 a Flamengo y resarcirse de la imagen que el club mostró la edición pasada del certamen, cuando no pudieron acceder a la fase de grupos.

El actual campeón del futbol mexicano aún sigue sin llegar a la dinámica de juego y explosividad que lo catapultó al título y menos cuando los brasileños perdieron a Amaral por expulsión. León tuvo que recurrir a la paciencia para perforar las dos líneas defensivas de Flamengo.

Hernane le dio tranquilidad a Matosas, ya que cometió penal sobre Ignacio González. Boselli hizo efectivo el cobro cuando apenas pasaba media hora de juego. Sin embargo, el equipo se descuidó en los últimos minutos y Víctor Cáceres empató el marcador con un remate de cabeza.

Y es que el tedio atrapó nuevamente a León, que apostó por los disparos de larga distancia; además, los visitantes mantuvieron en vilo el marcador, sobre todo por la potencia de sus mediocampistas Elano y Cáceres, que lanzaban a sus delanteros a la contra.

Lo peor llegó cuando Boselli erró el segundo penalti de la noche, luego de que Arizala fue derribado en el área contraria. El argentino recurrió al lujo de Panenka, pero el portero Felipe detuvo el disparo.

Entonces apareció el delantero colombiano, oportuno en el recentro de Mauro, y empujó el balón a la portería para decretar la ventaja definitiva.

En lo minutos finales emergió el León veloz y creativo, los postes negaron en dos ocasiones el gol a Boselli y Montes mostró su clase, haciendo recordar aquel equipo que hace apenas dos meses se coronaba ante América.